Alejandro Rodrigo

Papá aprobó su examen

Resulta que el 7 de julio del presente año 2021 publiqué en mis redes sociales que había conseguido obtener el título de nivel de inglés “Advanced” o como popularmente se llama el “C1 de inglés”.

Tenía preparado este pequeño artículo o post o entrada del blog, pero la realidad es que lo publico hoy.

Las vacaciones de verano son muy importantes. No solamente por la necesidad de descansar, de estar con la familia, por disfrutar de la vida y todo el resto de cosas, sino porque en mi caso es fundamental un periodo de “desintoxicación”. Si soy sincero, debo confesar que no me gusta la desintoxicación este año porque tengo muchos proyectos ilusionantes para el futuro, por lo que mi cerebro me empujaba a continuar y continuar. Pero es imprescindible la acción de parar. También es una enseñanza para los hijos.

Cuando una persona para, toma distancia y sabemos que desde la distancia la perspectiva de nuestra mirada tiene mayor amplitud.

Cuando permanecemos en mitad de la vorágine es complejo poder apreciar el total. La velocidad es buenísima, es productiva, es “adrenalítica” (si me permiten la palabrota), pero es efímera. Por ello, es conveniente la pausa y el reposo, como argumenta Carl Honoré en su “Elogio de la lentitud”.

Hoy puedo confirmar con mayor claridad que lo importante no fue que yo aprobara aquel conjunto de exámenes con los que alcancé la titulación. Hubo algo más importante.

Mi hija fue testigo de todo el proceso.

Mi hija durante todo el año vio como su papá dejaba los lunes de trabajar, de estar con ella, de jugar, de estar con mamá, de atender las responsabilidades de la casa o de irse con sus amigos para asistir a sus clases online de inglés. Sí, las nuevas circunstancias “pandémicas” nos han mostrado nuevos instrumentos de aprendizaje. En fin. Pero gracias a ello pudo visualizar y comprobar cómo papá se encerraba y gritaba frases en inglés durante dos horas. La enseñó cómo papá y mamá se organizaron para que ella estuviera atendida y acompañada. Pudo ir viviendo cómo se acercaba la fecha del examen. Pudo escuchar cómo papá se quedaba noches y noches estudiando inglés. En los momentos más insospechados jugaba conmigo a traducir cualquier frase en inglés, a hablar en inglés, a jugar en inglés y hasta a contarnos secretos en inglés por la calle para que nadie nos entendiera.

Mi hija vivó con tensión la fecha del examen. Pero con mucho mayor tensión (la que la trasladé yo mismo) vivió la espera hasta que llegó un correo electrónico al móvil de papá con el resultado.

Teníamos mi mujer y yo ya elaborado un plan de acción para cualquiera de los dos resultados. Previsiblemente, y a tenor del trabajo previo de las horas de estudio, parece que aprobar era la opción natural, pero yo me encontraba con bastante miedo el día antes de las pruebas, por lo que el suspenso no hubiera sido una opción descabellada.

Creo que si hubiera suspendido mi hija se hubiera llevado un aprendizaje a la larga muy importante. Digo a la larga porque hubiera tenido que seguir estudiando y en un futuro próximo hubiera conseguido aprobar. Me gustaba la idea de poder “enseñar” que el esfuerzo mantenido, es decir, la constancia siempre reporta resultados positivos, pero es evidente que aprobar era lo único que deseaba.

He escrito todo esto tan detallado, porque me es imposible describir cómo me encontraba comprando fruta en el mercado, con mi mujer e hija en el coche esperándome, cuando abrí mi e-mail y vi el correo. Es simplemente un certificado de nivel de inglés, no es una oposición o una asignatura de universidad ni nada parecido, pero mi felicidad fue tan grande como si fuera cualquiera de ellas. No puedo describir la cara de felicidad que vi reflejada en los ojos de mi hija y de mi esposa, cuando ellas dentro del coche me vieron llegar corriendo hasta el coche dando saltos de alegría y levantando los puños al aire. Menos mal que no tiré la fruta por la acera.

No se trata de que haya aprobado, que no está nada mal.

Se trata de que en mitad de un año de mucha carga laboral, profesional y responsabilidad familiar, mi hija ha visto la imagen de su padre esforzándose y estudiando. De hecho ha visto cómo los dos, papá y mamá, cada uno han estado estudiando sus “cursos”. En este caso mi hija ha visto cómo su madre sacrificaba mucho tiempo para que su padre pudiera estudiar. Mi hija ha experimentado cómo ella misma ha renunciado a estar sin papá esos ratos porque él estaba estudiando.

Lo realmente importante es que a día de hoy, ella ha tenido a un referente que le ha enseñado el valor del estudio por medio del ejemplo.

Le animo con todo mi corazón a que se matricule en cualquier estudio. Le propongo que empiece a estudiar ya. No hace falta sacarse ninguna titulación, ni siquiera recibir clases. Puede ser incluso cualquier curso de carácter lúdico para usted. Pero es realmente importante que sus hijos dejen de escuchar mensaje de tienes que estudiar o ponte a estudiar ya, para que pasen a ver ellos mismos con sus ojos cómo sus padres estudian.


El ejemplo que ellos van a ver con sus ojos es mucho más eficaz que todos los mensajes que le manden.

Si sus hijos ven cómo usted deja de ver esa serie de televisión porque está estudiando, estarán recibiendo un aprendizaje de oro.


Estudie lo que quiera, desde un curso de jardinería, hasta un pequeño curso de excell, o formalice la matrícula en esos estudios que soñó desde su juventud y a los que nunca les pudo dedicar tiempo.

No importa el qué, importa que lo haga.

No importa el cómo, importa que su hijo le vea.

 

Desde la misma mesa en la que estudié, a 16 de agosto de 2021.

Dedicado a Kathrynn, mi profesora de inglés.

Recomendación: We´re not gonna take it (Huevos con aceite). Twisted Sister

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