Alejandro Rodrigo

Padres que mienten a sus hijos, ¿Cómo ven los hijos las mentiras de sus padres?

Desde mi inicio en esta labor profesional de intervenir con adolescentes y sus familias, el problema de padres que mienten a sus hijos ha sido siempre un asunto central.

En numerosas ocasiones se llega a un laberinto de acusaciones cruzadas en las que las mentiras son las protagonistas. Sin excepción, puedo confirmar que las mentiras o las falsedades son una de las principales herramientas para herir a las personas que más queremos y en este escenario es vital tener claro que

Los padres que mienten a sus hijos y viceversa suponen un coste emocional muy alto para la persona receptora de la mentira

Padres que mienten a sus hijos

Partiendo de la base del concepto de mentira podríamos invertir una gran cantidad de tiempo en analizar su contenido, la naturaleza de la misma y las distintas diferencias existentes según las casuísticas. Si lo que te preocupa es que tu hijo adolescente miente de manera compulsiva, te invito a que le eches un vistazo a una de las entradas del blog que mayor aceptación y relevancia ha tenido desde su publicación.

Se trata del episodio titulado “mi hijo mi insulta”, que constituye un breve análisis de las posibles razones o causas de estas mentiras.

Existen muchos errores a la hora de afrontar dinámicas de padres que mienten a sus hijos adolescentes y, seguramente, dependerá de los estilos educativos de los padres, del sistema normativo que esté instaurado en casa y en los momentos vitales que estemos atravesando como núcleo familiar en su conjunto. Sin embargo, los adolescentes y los preadolescentes (casi) siempre se posicionan en un lugar inamovible. Este lugar se llama SENTIRSE TRAICIONADO.

Más adelante ahondaremos en este concepto, pero antes sentemos las bases de un debate moral y ético que cada madre y padre debería discutir consigo mismo. Si conoces a madres o padres que mienten a sus hijos no estaría mal con la mayor sutileza poder compartir con ellos estas preguntas o, incluso, iniciar un debate, pero cuidado porque no son cuestiones fáciles:

¿Hay mentiras justificadas? ¿Existen motivos por los que es válido mentir? ¿No decir la verdad quiere decir que estemos mintiendo? ¿Es lo mismo ocultar que mentir? ¿Las mentiras piadosas son menos mentiras que las mentiras puras? ¿Qué ocurre con las mentiras por omisión? ¿Cuándo nuestros hijos eran pequeños, les mentíamos para desviar la atención?

¿Están justificadas esas mentiras durante sus primeros años de vida relacionadas con la fantasía de la Navidad? (Esta última se entiende a lo que me refiero… ¿verdad?)

Te propongo el ejercicio de debatir contigo mismo esta batería de preguntas respecto a las mentiras porque el mero hecho de analizar las respuestas que tengamos ya supone un crecimiento muy importante y aportará una visión para esclarecer este problema de padres que mienten a sus hijos. De verdad, lo he podido comprobar durante muchos años en despacho interviniendo con padres y madres. Piensa sobre esas preguntas y si tienes la opción confróntalas con la pareja con la que convivas o con la persona que mejor te conozca en tu papel de padre o madre.

Una vez realizado este pequeño gran ejercicio, te animo a que recuperes contenidos ya tratados en este blog, en mis dos libros publicados y sobre todo en el curso online “Método CONCORDIA” porque diferenciar entre las mentiras reactivas, instrumentales o patológicas que nosotros mismos podamos estar presentando será un punto de inicio decisivo para modificar nuestras actitudes.

Como ejemplo de mentira patológica puedo recordar a algún padre o madre que presentaban distintos trastornos de la personalidad o patologías que evidenciaban el lugar desde el que mantenían esas mentiras. Del mismo modo, el consumo o la adicción a distintas sustancias tóxicas siempre ha supuesto un claro signo de mentiras patológicas, es decir, padres o madres que bajo los efectos del consumo o en estadios de abstinencia no deseados se veían inmersos en dinámicas de mentiras muy negativas para sus hijos. En este sentido, si estás interesado en ahondar más en esta casuística te invito a que puedas informarte en fad, organismo con amplia información de valor o que visites loquenadiemecontodelalcohol, un podcast de alto valor basado en un testimonio real.

Teniendo todo esto en cuenta quiero compartir contigo algo que siempre ha supuesto un antes y un después en las intervenciones familiares con padres que mienten a sus hijos y en las que he tenido la suerte de poder formar parte.

A continuación, comparto contigo las tres claves más importantes que me han acompañado desde el 2005 cuando me he afrontado a tratar las mentiras que los padres o las madres formulaban.

  1. Diferencia entre mentira de excusa y mentira planificada
  2. Sentimiento de traición
  3. Saber reconocer

Cuando un hijo sabe que su padre o su madre le ha mentido, le ha engañado, y lo ha hecho de manera impulsiva, la mayoría de las veces buscando una excusa ante determinada circunstancia a la larga puede entenderlo y perdonarlo fácilmente.

Cuando un hijo se siente engañado y sabe que ha existido una planificación en esa mentira, a menudo es muy difícil superar esa mentira.

Cuando esto sucede, entonces la mentira posiciona a nuestro hijo adolescente en el lugar de la traición. Se siente traicionado y ya sabemos que en la adolescencia el sentimiento de traición es el que se paga más caro.

Cuando hemos llegado a este escenario, la única de las salidas posibles a largo plazo es la del reconocimiento. Cualquier cosa que no sea reconocer nuestra mentira, será una excusa y solo hará que empeorar la situación ahondando más en situar a su madre o padre bajo esa etiqueta de padres que mienten a sus hijos

Finalizo este escrito con una idea que espero y deseo que pueda impregnada en tu consciente y en tu subconsciente, me la han enseñado los adolescentes en despacho y la he podido ver confirmada por sus padres tiempo después, porque no se trata de señalar ni condenar moralmente a esos padres que mienten a sus hijos, sino que se trata de tener presente todo lo anterior y de no olvida lo que viene a continuación:

Un adolescente, lo que en realidad quiere es comprobar cómo un padre que miente a sus hijos es capaz de reconoce sus errores y sabe pedir perdón genuino ante una mentira. Un adolescente es capaz de perdonar hasta la peor de las mentiras de sus padres, si existe autenticidad en su reconocimiento.

En el Huerto de Getsemaní, a 3 de enero de 2023

Dedicado a Judas Iscariote, no hace falta explicación.

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