Alejandro Rodrigo

Centro de menores, ¿debo mandar a mi hijo?

Partimos de la base de que cuando una madre o un padre se plantea esta pregunta, es que entonces la situación en casa es dramática, porque plantearse si la mejor opción es mandar a nuestro propio hijo a un centro de menores conlleva un nivel de tensión muy difícil de soportar y sostener.
Desde mi experiencia y trayectoria profesional en el propio Juzgado de Menores de Madrid he podido comprobar cómo es muy habitual confundir la terminología cuando nos referimos a estos llamados “centros de menores”.

Literas en un centro de menores

Por ello, merece la pena dedicar esta nueva entrada en el blog a este tema tan controvertido y tan necesario como es entender las diferencias, características, beneficios y aspectos negativos que tienen los centros de menores. 

Mi experiencia en un centro de menores

adolescente violento

En primer lugar, debo poner de manifiesto mi experiencia profesional, ya que esta es fundamental la base que sostiene toda la información que viene a continuación. Es decir, la información descrita y compartida a continuación está asentada en mi experiencia profesional e ininterrumpida desde 2005 dedicado a este ámbito de intervención. Por ello, no es este un escrito basado en comentarios o ideas encontrados en internet, ni mucho menos, este es un artículo, una entrada en el blog, en definitiva, una reflexión sustentada desde la experiencia. 

En 2005 y hasta 2007 trabajé para una fundación en un centro de internamiento para menores de edad que estaban cumpliendo medidas judiciales en régimen cerrado en la Comunidad de Madrid. Es decir, medidas judiciales impuestas por el Juzgado de Menores de Madrid. Desde 2008 hasta 2020 trabajé para esa misma fundación como Técnico de Libertad Vigilada, es decir, la figura que supervisa el correcto cumplimiento de la medida judicial en Medio Abierto. Ambas posiciones, siempre en primera instancia bajo el paraguas de A.R.R.M.I. que es la entidad pública de la Comunidad de Madrid que gestiona y ejecuta la totalidad de las medidas judiciales impuestas por el correspondiente Juzgado. A saber, Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor. Todos estos años, sin duda y al igual que todos mis compañeros y compañeras supusieron una profunda inmersión en el ámbito de los llamados popularmente “Centros de menores”

Para entender si debemos o no debemos “llevar” a nuestro hijo a un centro de menores lo primero que hay que entender es si “podemos” llevar a nuestro hijo o si no tenemos ese poder de decisión. Para ello, para no caer en errores muy comunes y típicos, lo primero que debemos hacer en comprender la clasificación según su naturaleza de estos “centros de menores”. Hay 4 tipos distintos y cuando los hayamos analizado podremos comprender que no tienen absolutamente nada que ver unos con otros. 

La próxima vez que tu hijo diga esta frase: “Mamá, a fulanito le han metido en una cárcel de menores” sabremos que en primer lugar no puede ser cierto de ninguna manera y en segundo lugar hay mucho matiz que analizar. 

Adolescente conflictivo

Veamos y comprobemos las diferencias de los 4 tipos

  1. Centros de Internamiento de Medidas Judiciales. Sin lugar a duda, estos son los centros más temidos. Se trata de lo expuesto anteriormente en mi trayectoria profesional, es decir, centros donde los menores se encuentran privados de libertad porque están cumpliendo una medida judicial. Hay de tres tipos.
    A: Régimen Cerrado: Menores de edad que cumplen una medida judicial y que tienen privación (inicialmente) total de libertad. El propio juzgado irá revisando el correcto cumplimiento y evolución del menor para o bien asignarle permisos de salidas o bien para modificar el régimen del internamiento. (Este es uno de esos centros en los que trabajé en 2005)
    B: Régimen Semiabierto: Menores de edad que cumplen una medida judicial y que bajo supervisión y autorización judicial pueden salir del centro para normalmente participar en sus actividades diarias, véase, instituto, empleo… solo salen del mismo para esas actividades.
    C: Régimen Abierto: Cuando la medida judicial está próxima a su cumplimiento total, entonces, en ocasiones el menor puede disfrutar de este régimen gracias al cual desarrolla su vida fuera del centro y acude para pernoctar. 

ACLARACIÓN: 

  • No se llama “condena”, cuando hablamos de menores de edad, en España, el término correcto es “medida judicial”. 
  • No se llaman “cárceles de menores”, el término correcto es “centro de internamiento”
  • No se puede internar a un hijo por voluntad propia, solo es potestad de un Juzgado de Menores dictaminar el ingreso y, solamente, ante la sentencia correspondiente por la comisión de un delito o falta grave. Todo ello, según la Ley de Responsabilidad Penal del Menor en España, L.O. 5/2000
  1. Centros de protección. Estos son los centros o instituciones en los que residen menores de edad en España debido a una situación de desprotección o desamparo. Para ello, son los Servicios Sociales de cada localidad en primera instancia quienes deben estudiar la situación de posible vulnerabilidad del menor. Existen las medidas de Guarda y de Tutela. Estos menores, cuando sus padres o familiares no pueden o no deben hacerse cargo de ellos, hay un Juez que dicta estas medidas, siempre de protección, es decir, están pensadas y planteadas para proteger a estos menores, precisamente de sus propias familias o de factores externos altamente peligrosos o de riesgo.
    ACLARACIONES
  • No existe la comisión de ningún delito o falta
  • Pueden residir en centros, instituciones, pisos tutelados, residencias o, incluso, en convivencia con un tercer núcleo familiar. 
  • Para iniciar este trámite es imprescindible que los Servicios Sociales incoen expediente y se inicien los trámites correspondientes, no responde a la voluntad inminente de la familia. Debe existir un amplio registro de evidencias que justifiquen la adopción de estas medidas de protección. 
  1. Centros sanitarios o terapéuticos. Cuando la salud física y/o mental de un menor se encuentra en riesgo o en peligro, entonces un facultativo o personal sanitario puede iniciar los trámites para estudiar si un menor debe ingresar en un centro de salud. Para ello, un tribunal médico analizará la situación y procederá a la comunicación de los familiares, para llevar a cabo dicho ingreso. 

ACLARACIONES:
– Bajo la directriz de los médicos y personal sanitario, será la familia que efectivamente pueda aportar su punto de vista para formalizar dicho ingreso.
– Las situaciones de urgencias médicas requieren un tratamiento especial.
– No se llaman ingresos en centros de menores, el término correcto es “ingreso hospitalario”
– Al igual que en las medidas judiciales y con el fin de beneficiar al propio menor, en ocasiones se puede tramitar plaza en un “Hospital de Día” donde el menor participa en todo el proceso terapéutico, pero pernocta en su propio domicilio. 

  1. Centros PRIVADOS de internamiento. Estos son los centros que, como su nombre bien indica, son de carácter privado. Es decir, no disfrutan de ningún agente o institución del sector público que puedan intervenir o decidir. Son entidades privadas con ánimo de lucro que plantean programas de intervención a imagen y semejanza de los tres anteriores y que pretenden dar respuesta a las necesidades que una familia plantea ante determinadas circunstancias muy concretas.

    ACLARACIONES:
    – Si has leído mi primer libro “Cómo prevenir conflictos con adolescentes” podrás saber que una de las mayores heridas que puede existir es el sentimiento de abandono si el ingreso no es consentido por parte del hijo.
    – Si has leído mi segundo libro “Adolescencias reales desde dentro” podrás comprobar un caso real en el que no hubo consentimiento previo, pero en el que sin embargo existió cierta evolución positiva, aunque para saberlo del todo necesitarás llegar hasta el final del capítulo en cuestión: “Dos caladas”.
    – Si has realizado mi curso online “Método CONCORDIA” sabrás que no puede haber dictamen o valoración global, lo realmente útil es la traducción a las circunstancias de cada familia en concreto. Este último tipo de centros podrían ser altamente contraproducentes a largo plazo si no hay consentimiento previo del menor, sin embargo, también podría darse la situación contraria y podrían suponer una tabla de salvación impagable en determinadas situaciones, véase, por ejemplo, un consumo descontrolado de sustancias tóxicas… traducir e interpretar adecuadamente es la clave. 

A la finalización de esta nueva entrada del blog, es mi deseo subrayar aquella frase de Nietzsche que tanto ha guiado a muchas familias con las que he tenido la oportunidad de trabajar:

A la finalización de esta nueva entrada del blog, es mi deseo subrayar aquella frase de Nietzsche que tanto ha guiado a muchas familias con las que he tenido la oportunidad de trabajar:

“Quien tiene un qué por el que vivir, puede soportar cualquier cómo”

Nietzsche

En Tielmes, en el edificio de abajo, a 8 de diciembre de 2023

Dedicado a todos mis compañeros que compartieron conmigo riñonera y walkie-talkie en aquellos primitivos años. 

Recomendación musical: Jailbreak, AC/DC

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