Alejandro Rodrigo

Detective para adolescentes

Casi nadie se plantea, así de primeras, investigar o buscar un detective para adolescentes. En un primer momento, incluso se puede bromear con la idea, pero la realidad es que muchas más familias de las que nos podemos imaginar han llegado a contratar los servicios de un detective para adolescentes con el fin de seguir y obtener información de su hijo.

Si la idea te parece curiosa, quiere decir que posiblemente te plantees en un futuro contratar un detective para adolescentes, sin embargo, hay mucho análisis previo que realizar antes de dar el paso.

Es importante destacar que esta práctica, quizás fue más común hace años, cuando no existían las herramientas tecnológicas de las que disponemos hoy en día. Es decir, hace años no era posible realizar un seguimiento desde casa con relación a la localización de nuestro hijo. Hoy en día, si queremos y si lo conseguimos podremos saber donde está nuestro hijo en todo momento y en tiempo real.

Sin embargo, aquí hay una trampa muy simple para evidenciar el error garrafal que se puede cometer en el seguimiento de la localización de nuestros hijos y que evidenciaremos al final de este escrito. Muchas veces confiamos en la información o en los trucos que podemos encontrar desde la experiencia de otras familias o padres, pero los hijos en ocasiones van un paso por delante en todo lo que tenga que ver con encontrar trucos o formas simples para saltarse las posibles restricciones.

Hoy en día, podemos acceder a mucha información de nuestros hijos y este acceso casi siempre viene resumido en el dispositivo móvil de nuestro hijo y en el uso de sus redes sociales y de esta manera podemos jugar a ser nosotros el detective para adolescentes. Claro, allá por la década de los ochenta o de los noventa no existían teléfonos móviles y, en realidad, hemos tenido que esperar a la segunda y tercera década de este siglo XXI para poder “monitorear” y “espiar” a nuestros hijos.

Parece paradójico que sea el teléfono móvil de nuestros adolescentes el principal motivo de conflicto con ellos y que, sin embargo, se convierta en nuestra tabla de salvación cuando podemos acceder a la información de su citado teléfono.

Por lo tanto, años atrás no existía esta vía de analizar y conseguir información, de tal manera que, si la situación empezaba a considerarse preocupante, en ocasiones, una familia podía contratar los servicios de un detective para adolescentes y así tener la confirmación de dónde había estado, con quién y haciendo qué cosas.

Información fundamental para unas situaciones y absolutamente superflua para otros escenarios, por ello, el primer paso es analizar cuándo estamos en una o en otra situación antes de llamar al primer detective para adolescentes que encontremos.

Para entender bien esta diferenciación hay que analizar en profundidad la diferencia entre Riesgo y Peligro, para ello puedes leer la entrada de este mismo blog que le dediqué en su momento a esta diferenciación y si quieres ver un video explicativo entonces también puedes acceder desde aquí a mi canal de YouTube y al video en concreto en el que se aborda esta diferenciación.

Pero comencemos desde el principio a la hora de analizar las ventajas y desventajas a la hora de pensar en la posibilidad de contratar un detective para adolescentes.

Como ya se ha podido describir en los contenidos previos, la realidad es que, si queremos examinar las posibilidades de actuación con relación a contratar los servicios de un detective para adolescentes, tendremos que centrarnos en averiguar si nuestro hijo o hija se encuentra en una situación de riesgo o de peligro.

A modo general y, siempre muy genérico, podemos concluir que, si se encuentra en un escenario de riesgo, la realidad es que siempre será mejor confiar en nuestro hijo, apoyarle en el plano educativo y haber realizado un profundo ejercicio de prevención en el pasado. Es decir, en un escenario de riesgo lo verdaderamente positivo es que nuestro hijo o hija sea capaz de afrontar esa situación para consecuentemente superarla o aprender a evitarla en el futuro. Solo así podrá desarrollar sus propias estrategias y habilidades de resolución de conflictos.

Solo así, de esta manera, podrá madurar y evolucionar favorablemente. En este escenario lo que suele ocurrir cuando la familia contrata un detective para adolescentes es que la información que se obtenga podrá ser útil, pero desde luego no es vital o de excesiva relevancia.

Por el contrario, si nuestro hijo se encuentra inmerso en una dinámica de peligro…entonces la realidad es que deberíamos poner todo de nuestra parte para protegerle y sacarle de esa dinámica. Recordemos que una situación de peligro es aquella en la que nuestro hijo está sufriendo daños directos, bien sean psicológicos, sexuales, morales o físicos.

Viendo y analizando estas dos distintas situaciones, podríamos concluir de manera rápida y directa que si nuestro se encuentra en una situación de riesgo entonces no haría falta la entrada de un detective para adolescentes, pero que si nuestro hijo se encuentra en escenarios de peligro entonces cualquier medio que esté a nuestro alcance sería bienvenido.

Sí, es probable que estemos en lo cierto si tomamos este camino como guía, sin embargo, siempre que me he enfrentado a la situación de acompañar a padres y madres en la educación de sus hijos y el concepto de detective para adolescentes ha entrado en escena, siempre, he tenido cierta animadversión por esta herramienta. ¿Por qué?

Lo común, el método tradicional es el siguiente. Una familia se pone en contacto con un conjunto de profesionales que tienen en sus filas a un detective para adolescentes especializado, se acuerda un tiempo y un precio, así como el principal objetivo por el que se contratan los servicios. Imaginemos, por ejemplo, para evidenciar que existe consumo de sustancias tóxicas o que ha permanecido en algún sitio o en un domicilio en concreto o cualquier otra circunstancia que a los padres o familiares les resulte importante.

Cuando esto ha ocurrido, lo que ha sucedido en la mayoría de las ocasiones es que el seguimiento e información obtenida no ha resultado sustancialmente de valor. Es decir, casi siempre el resultado ha sido o poco relevante o simplemente una confirmación de ideas que ya rondaban la cabeza de los padres.

detective para adolescentes

En este sentido, no me refiero a ninguna cuestión relacionada con las técnicas o métodos profesionales, todo lo contrario, son verdaderos profesionales a lo que se suman que, siendo sinceros, nadie piensa que un detective va a estar siguiéndole, ninguno de nosotros salimos a la calle pensando que nos están espiando por lo que no solemos tomar métodos de prevención ni disfraces, ni andamos en zigzag por la calle ni nada de eso, simplemente el adolescente sigue con su rutina y es muy fácil que un profesional especializado pueda encontrar la información que andábamos buscando, pero como hemos relatado no suele suponer un clic demoledor.

La cuestión realmente, la verdadera clave de todo este dilema sobre si contratar o no a un detective para adolescentes es que una vez ponemos encima de la mesa esta idea, ya es quizás demasiado tarde, porque ya habremos perdido la confianza en nuestro hijo y en nosotros mismos.

Sí, los servicios de un detective para adolescentes pueden ser muy beneficiosos si nuestro hijo está ahogándose en una dinámica de peligro, yo creo que haría cualquier cosa por mis hijas, cualquiera, pero siempre que he acompañado a familias que han contratado estos servicios lo más doloroso nunca fue ver la realidad de la información, sino el comprobar que se había perdido dramáticamente la confianza en el hijo o hija.

Además, por norma general el hijo acaba enterándose de que un día sus padres le pusieron un detective para adolescentes, bien sea porque ellos mismos lo descubre (pocas veces) o bien porque los padres acaban contándoselo tiempo después.

Si tu hijo está en una situación de peligro evidente, ahí tienes una herramienta que quizás pueda aportar valor a vuestra labor de ayuda y auxilio, pero si tu hijo no se encuentra en ese escenario, entonces, la vía más duradera y óptima es la de restablecer y recuperar la confianza bidireccional con vuestro hijo.

Acabo con la idea que citábamos al inicio de esta entrada en el blog y es que, cada vez veo más y más jóvenes que cuando salen “de fiesta” le dejan un buen rato su teléfono a un buen amigo y así ellos están liberados de ir durante unas horas a cualquier sitio, de tal manera que sus padres se creen sabedores de la verdad de la ubicación de su hijo en todo momento. Nada más lejos de la realidad, nada más fácil que dejar su teléfono a un amigo y que este no se mueva de un sitio o localidad. En fin.

En un aparcamiento de la calle, escondido en una sombra, jugando a espiar adolescentes a 18 de marzo de 2024.

Dedicado a ese padre que me contó que salió de noche con su casco oscuro, alquiló una bicicleta y pudo así pasar al lado de su hijo mientras este hacía cosas malas en el parque. No le hizo falta contratar a ningún detective para adolescentes. Se contrató a sí mismo.

Recomendación: Killing Floor, Jimi Hendrix

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