Alejandro Rodrigo

¿Qué hago si mi hijo trae amigos a casa?

La experiencia me dice que todas las familias con las que he trabajado siempre desean que su hijo adolescente traiga a sus amigos a casa, sin embargo, en muchas ocasiones esta misma circunstancia les supone un quebradero de cabeza. Cuando mi hijo trae amigos a casa es una circunstancia positiva, pero que nos puede dejar con unas sensaciones muy contradictorias.

Por lo tanto, si mi hijo trae amigos a casa debemos estar de enhorabuena en un primer momento, pero es necesario analizar más allá y no quedarnos en la superficialidad de la acción.

Partimos de la base de algo que ya conocemos todos de sobra y es que en la adolescencia las relaciones sociales son de vital importancia. Si en la infancia las amistad y las relaciones con otros niños y niñas suponen uno de los principales y más fundamentales focos de aprendizaje, es en la adolescencia cuando se transforma la esencia de ese aprendizaje y pasa a suponer el principal foco de identidad.

Es decir, un adolescente quiere, desea y necesita tener amigos, porque con ellos se siente identificado y es con ellos con quienes está forjando su personalidad e identidad. Todos los sabemos, todos fuimos adolescentes y todos guardamos el recuerdo de la intensidad de aquellas relaciones sociales, para bien o para menos bien.

En este proceso de socialización, de identificación y de sensación de pertenencia, lo que ocurre es que hay momentos en que el adolescente siente la imperiosa necesidad de que sus amigos vayan a su casa. ¿Por qué? ¿Por qué mi hijo trae amigos a casa? Por diferentes razones, pero aquí van las más importantes siempre desde una perspectiva general:

  1. Ser anfitriones: Cuando una persona es anfitriona, está abriendo literalmente las puertas de su intimidad. No le demos más vueltas, cuando invitas a alguien a casa, de alguna manera le estás invitando a conocer tus secretos más íntimos, aunque sea de manera figurada. Lo normal es que cuando tu hijo trae amigos a casa lo que quiera es ser un buen anfitrión.
  2. Enseñar su habitación: En este proceso de compartir intimidades, cuando un adolescente enseña su habitación a otro adolescente, lo que sucede es que se está sintiendo orgulloso de su momento vital. Necesita reconocimiento.
  3. Demostrar generosidad: Si te invito a mi casa te invito a merendar y en este invitar estoy demostrando generosidad. Nada más importante en la adolescencia que invitar a un amigo.
  4. Presentar a mi familia: Sin embargo, este punto casi nunca es explicitado, pero cuando un adolescente trae amigos a su casa y sus padres o familiares están en la casa, lo que ocurre es que realmente quieren presentar a sus amigos a sus padres, no al revés (por supuesto que a veces también sucede), pero la realidad es que un joven adolescente trayendo amigos a casa, lo que está haciendo es además enseñando a sus amigos quienes son sus padres. Y un chico o chica que muestra abiertamente a sus amigos lo generosos o maravillosos que son sus padres, es un chico o chica que está regulando su autoestima.

Un adolescente que no trae amigos a su casa es un chico o chica que está escondiendo sus secretos y aquí descubrimos una clara señal de alarma.

mi hijo trae amigos a casa

En este punto, una vez entendidas las razones de por qué un adolescente quiere traer amigos a casa es necesario poder analizar las distintas posiciones que pueden adoptar los padres ante la llegada de esos amigos.

Hay tres premisas o claves que considero suficientemente importantes a tener en cuenta y que han ayudado históricamente a muchas familias a que este momento se mantenga como lo que es, un escenario precioso y que no acabe suponiendo un verdadero trauma.

  1. La primera premisa es que, independientemente de cómo sea cada familia, la primera vez las puertas están abiertas para cualquier amigo, pero si la dinámica ha sido negativa dentro de casa, por ejemplo, amigos maleducados o que incluso han sobrepasado ciertos límites de comportamiento, entonces no deberían volver a entrar. Siempre hablando en líneas generales. Por supuesto con sus correspondientes excepciones y con el espíritu de reeducación y de comprensión, pero si esas faltas de respeto se reciben como planificadas o intencionadas, nuestra responsabilidad es demostrar a nuestro hijo que somos consistentes en los límites.
  2. La segunda premisa es que, inicialmente, siempre se debería pedir permiso o avisar de la llegada de amigos a casa. A nadie le gusta estar en ropa interior o con ese pijama de ositos en el sofá y que aparezca súbitamente la tropa de amigotes de nuestro hijo por la puerta.
  3. Por último, cada familia debería tener establecidas unas líneas rojas de aquellos espacios en los que se puede y no se puede entrar, mantener la firmeza en esta premisa es la clave para que la casa sufra la transformación de aceptar la llegada con los brazos abiertos de los amigos de nuestros hijos a que se convierta en el hotel de puertas abiertas de toda la población.

Sin embargo, todo esto da igual. Es cierto que es importante, pero lo realmente útil es el siguiente aspecto que debemos tener bien en cuenta, porque la llegada de amigos de nuestro hijo o hija a casa supone una fuente de sabiduría impagable.

En el curso online, Método Concordia profundizamos mucho más en la diferencia de Entrevista e Interrogatorio y de las ventanas de oportunidad que se nos presentan para poder obtener información de alta calidad de nuestro hijo, pero cuando nuestro hijo trae amigos a casa lo que está ocurriendo es que nos está “poniendo en bandeja” una fuente de información de altísima calidad con un doble sentido. Nosotros no podríamos tener esa información saliendo a la calle y buscándola, así que, por favor, te invito a que no pierdas ni una sola de esas oportunidades, son de un valor incalculable.

Por un lado, conocer realmente a los amigos de nuestro hijo. No se trata de mantener un interrogatorio, sino de ser capaces de entablar conversación y analizar al máximo la información que puedan darnos.

Por otro lado, y esta es la clave de todo, ver cuál es el tono del discurso de nuestro hijo cuando está en esa situación tan extremadamente estresante que es juntar a sus amigos con sus padres.


¿Es nuestro hijo capaz de mantener el mismo tono y discurso?
¿Modifica sustancialmente su discurso?
¿Se vuelve mucho más chulo o déspota con nosotros?
¿Se transforma en mucho más educado y cariñoso con nosotros de lo que nunca ha sido?

Como se puede apreciar, hay muchísima información a tener en cuenta y que poder analizar

Te invito a que prepares la mejor de las meriendas cuando tu hijo proponga traer amistades a casa y que te mantengas lo más firme y amable posible. Congruencia.

Disfruta de las amistades de tu hijo
Disfruta de ver a tu hijo con amistades.

En el salón de la casa de mis amigos, a 22 de enero de 2024.

Dedicatoria: A la memoria de la madre de mi amigo Tosfe, que tantas tardes nos permitió atronar con nuestras guitarras desafinadas en su casa

Recomendación: “Por fin”, Platero y Tú

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