Alejandro Rodrigo

Mi hijo hace bullying. 5 técnicas efectivas para actuar

Hoy en día el acoso escolar es una de las primeras causas de preocupación para la sociedad, para los centros educativos en concreto y para las familias del alumnado que son víctimas de esta lacra que es el bullying.

Si quieres conocer las 5 técnicas más efectivas para actuar si tu hijo está involucrado en dinámicas de bullying, entonces lee despacio y hasta el final. Tu proceso de reflexión y de crítica será más importante que nunca.

Sin embargo, es probable que esta dinámica que provoca y causa tantos traumas a corto y largo plazo no tenga una única solución, pero de lo que estoy convencido gracias a la experiencia es que nunca acabaremos con ella si no la atacamos desde los tres vértices del triángulo.

Es decir, he podido comprobar cómo es necesario trabajar el bullying desde el centro de estudios, desde el “alumno víctima” y desde el “alumno acosador”.

Esta triple vertiente de aproximación para afrontar el bullying es una proyección de tres realidades que no deben ser perdidas de vista. Es decir, cada vértice del triángulo con el que trabajamos está proyectando la verdadera realidad con la que deberíamos trabajar.


El centro de estudios está proyectando en realidad a la sociedad en general.
El alumno víctima está proyectando en realidad a su familia.
El alumno acosador está proyectando en realidad a su propia familia.

Por ello, cuando hablamos de bullying es cierto que, en un primer de nivel de contención para ser capaces de parar y erradicar las agresiones, es imprescindible trabajar con el centro de estudios y con los alumnos en concreto. Víctima y agresor. Pero la realidad es que si lo que queremos es erradicar de manera definitiva el bullying, si lo que deseamos es prevenir este tipo de conductas en el futuro el lugar al que hay que afinar es la sociedad y las familias, indistintamente de agresores y víctimas.

Aunque esto sea difícil de leer, la realidad es que no se trata de ajusticiar y vengar, se trata de lograr un extremo cuidado de la víctima, de lograr que el agresor asuma y comprenda su conducta, de reparar el daño causado y de construir una verdadera estrategia de prevención de cara al futuro.

bullying en redes sociales

Por supuesto, desde distintas perspectivas y con distintos objetivos en cada caso, pero se antoja innegociable el no mirar para otro lado cuando el bullying se instaura entre nosotros.

Ciertamente, estas dinámicas de acoso o de burla o de presión o de hacerle la vida imposible a un alumno en concreto se han visto desde siempre. Es decir, siempre ha existido el “malote” o el grupo de “matones” en clase que les amargaban la existencia a unos cuantos. Sin embargo, progresamos como sociedad, avanzamos en valores y ahora, afortunadamente, ya no nos da miedo empezar a plantarles cara a estos “malotes”. De hecho, cuando escuches un comentario de este tipo: “Bueno, a ver, esto ha pasado toda la vida…” lo que estarás escuchando entonces es un comentario inmerso en la mediocridad que, desgraciadamente, acaba por justificar este tipo de conductas. Hablo con detalle de la mediocridad en mi segundo libro “Adolescencias reales desde dentro”.

Desde que hemos empezado a detectar este fenómeno que está suponiendo un verdadero reto para nuestra sociedad, estamos centrándonos mucho en la figura de la víctima y del centro de estudios, para finalmente pedir responsabilidades y penalizar al perpetrador del bullying.

Es innegable que estas acciones son imprescindibles para un primer nivel de intervención, el llamado nivel de contención, pero quizás estemos pasando por alto que una de las estrategias más beneficiosas a largo plazo es atender a esas necesidades no cubiertas que el agresor presenta porque sabemos y conocemos que lo que está realizando es intentar tapar sus propias debilidades.

Por ello, el trabajo y la actuación educativa con el agresor y con su familia es fundamental en cualquier estrategia contra el bullying.

Tienes toda la información que argumenta estas líneas anteriores en el contenido desarrollado en el curso online, “Método Concordia”.

De acuerdo, pero ¿cómo ayudamos a nuestro hijo si es él precisamente el causante de bullying a otros compañeros?

Esta pregunta es el quid de la cuestión de todo el fenómeno del bullying, ¿Cómo ayudar a un acosador para que deje de acosar? Para poder llegar a diseñar una estrategia productiva es importante partir de la base y saber diferenciar los tres tipos de “daños” que un alumno puede causar en un centro de estudios.

  1. Daños materiales:  Cuando nos enfrentamos a conductas de nuestro hijo que han deteriorado o dañado material o inmobiliario del centro de estudios, entonces, es un escenario muy complicado, pero que deberá asumir las consecuencias y reparaciones propuestas desde el claustro escolar.
  2. Incumplimiento de normativa: Cuando esto sucede, entonces es nuestro hijo quien deberá enfrentarse a la intervención educativa del centro y siempre es recomendable que vaya de la mano con la unificación de criterios que encuentre en la propia familia. En las conferencias o exposiciones que desarrollo en centros educativos analizamos las diferencias de las conductas desafiantes o disruptivas que un alumno presenta. Te invito a que te acerques a cualquiera de ellas o que, incluso, contactes conmigo para analizar las posibilidades de organizar una de estas jornadas formativas.
  3. Daños a terceras personas: Sin embargo, cuando se trata de la circunstancia en que nuestro hijo causa daños a terceras personas en el centro de estudios, entonces, es innegociable que el cuidado y atención a la víctima es lo prioritario para que seguidamente atendamos y exploremos cuál ha sido el escenario y la causa de esta circunstancia que ahora llamamos bullying.

En esta tercera casuística hay una diferenciación clara, la distinción entre daños a profesores o profesionales del centro de estudios y daños a alumnos.

En el segundo caso, el del bullying en particular debemos diferenciar dos escenarios bien distintos y aquí, a continuación, viene la utilidad de compartir estrategias que han sido eficaces en tantos casos en los que he podido intervenir directamente o aprender desde la distancia de la observación de otros agentes que han intervenido con suma excelencia.

La experiencia y la observación del éxito son garantes de una buena praxis siempre que hablamos de bullying.
Comparto aquí y ahora las cinco técnicas que han aportado luz a estos casos.

nino sufriendo bullying

Técnica 1: ¿Quién es más importante?

En el caso de bullying o de “posible bullying”, lo siento, pero la víctima o alumno que está sufriendo prevalece por encima de todo. Sí, lo lamento, pero la primera mirada siempre debe estar enfocada a esa alumna o ese alumno que está sufriendo y que llega a un punto a que su asistencia al centro de estudios se está viendo gravemente perjudicada por la mera presencia de otros alumnos o alumnas. La primera mirada siempre deberá estar enfocada a confirmar la estabilidad de la víctima, de hecho, está posición siempre será un tremendo para nuestro hijo en el caso de que sea él el acosador. Que nuestro hijo comprueba nuestra máxima preocupación por ese alumno o alumna que está sufriendo ya supone un ejercicio profundamente terapéutico.

Técnica 2: Distinguir entre Puntual o Mantenida en el tiempo

Es necesario distinguir si nuestro hijo o hija está manteniendo conductas puntuales o mantenidas en el tiempo. Si es el primer caso, entonces, deberíamos atajar de raíz esas conductas o actitudes puntuales como innegociable mecanismo de prevención. Sin embargo, si existe una continuidad en el tiempo y si, además, existe una elaboración previa de las conductas, es decir, si existe intencionalidad y construcción de la estrategia entonces, por favor, es necesario pedir ayuda profesional externa a la mayor brevedad posible. Una breve intervención puede suponer un antes y un después en el desarrollo de nuestro hijo. Me centro en la ayuda externa, no como incriminatoria hacia nuestro hijo, sino porque la experiencia me ha demostrado que cuando una familia descubre de repente que su hijo ha mantenido este tipo de conductas continuadas, ahora llamadas bullying, entonces es que hay algún aspecto que no hemos podido detectar a tiempo. Nuestro hijo o hija está lanzando un mensaje de auxilio y de ayuda porque está mal, pero lo paradójico es que con esta conducta que pretende llamar la atención está causando un posible perjuicio notable a otros alumnos y esto es inadmisible.

Técnica 3: La edad importa.

No es lo mismo que nuestro hijo mantenga estas conductas en 4º de primaria que en 4º de la E.S.O. Obviamente son ejemplos, pero basta detenerse un momento para comprender que nada tiene que ver lo uno con lo otro. Mientras que, en el primer ejemplo, probablemente exista ausencia de intencionalidad y sea más bien una desastrosa estrategia de relación y de aprendizaje, en el segundo caso sí podemos entender claramente que puede existir intencionalidad. De hecho, no está nada mal recordar que el inicio de la edad de responsabilidad penal en España, según la L.O. 5/2000 está situado en los 14 años, lo cual es un indicador en sí mismo muy esclarecedor.

Técnica 4: Coordinación con el centro de estudios.

Nuestra responsabilidad es total, es decir, somos garantes de una buena y correcta educación de nuestros hijos y, una de las premisas de esta acción es la capacidad que consigamos desarrollar en nuestros hijos para relacionarse de manera prosocial en sociedad. Teniendo esto en cuenta, es necesario subrayar que es el centro de estudios a quien le compete iniciar las diligencias o protocolos oportunos específicos de bullying. Nuestra posición siempre y de manera innegociable debería estar centrada en el apoyo al centro de estudios. Por supuesto que pueden existir excepciones, pero se trata solo de eso, de excepciones que confirman las reglas comunes. Nuestra posición de apoyo incondicional al centro de estudios es un mensaje muy importante para nuestro hijo.

padres discutiendo

Los reproches entre familias alimentan el bullying

Técnica 5: Unión de las familias.

Por último, es muy importante tener en cuenta un dato que a menudo pasa desapercibido. Nosotros somos los adultos. Nosotros somos los referentes. Nosotros somos quienes sabemos resolver conflictos. Nosotros somos quienes aborrecemos la violencia. Nosotros somos quienes sabemos entender, comprender, perdonar. Nosotros somos quienes sabemos pedir ayuda. Nosotros somos quienes sabemos reconocer responsabilidades y culpas.

el bullying en el colegio

He visto infinidad de casos de conductas agresivas entre alumnos y casos de bullying, comparto contigo y aquí otro secreto, cuando las familias han jugado cruzar reproches entre ellas, cuando han jugado a separar o dividir a las familias de una misma clase, cuando han jugado con secretismos y actuaciones “bajo cuerda”, cuando esto sucedido…los resultados han sido catastróficos.

Sin embargo, cuando las familias han llegado a puntos en común, cuando han llegado a entender las características reales de estas dinámicas, cunado han asumido las responsabilidades desde la perspectiva del crecimiento, cuando han unificado los criterios de actuación, cuando se han mostrado sólidas e indivisibles, entonces…los resultados han sido absolutamente deslumbrantes.

En el patio de cualquier colegio a 31 de enero de 2024.

Dedicado a todas esas familias que han sido ejemplo de unidad y comprensión de las responsabilidades. Ejemplo para sus hijos e hijas.

Recomendación: “Honey” de Moby.

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