Alejandro Rodrigo

Peleas entre hermanos. 4 claves imprescindibles

Es decir, cuando vemos que nuestros hijos se ven inmersos en estas dinámicas de peleas entre hermanos lo primero que querríamos es ser capaces de responder adecuadamente a la pregunta ¿Cómo solucionar conflictos entre hermanos adolescentes? No es una solución fácil porque precisamente cada adolescente es un mundo en sí mismo y cada unidad familiar es un mega universo irrepetible.

Cuando somos la madre o el padre de dos o más hijos y vemos cómo se mantienen esas peleas entre hermanos adolescentes como si no hubiera final, el sentimiento de desesperación es absolutamente normal.

Sin embargo, cuando las peleas entre hermanos adolescentes se dan con cierta frecuencia y ya se instauran en la dinámica familiar una de las claves más importantes es saber cómo actuar cuando nuestra mente se ve secuestrada por la pregunta ¿Qué hacer cuando los hermanos se pelan mucho? y para responder a esta cuestión hay que responderse obligatoriamente a otra pregunta anexa que se postula como inseparable, esta cuestión es ¿Qué significa la pelea entre hermanos?

Teniendo todas estas cuestiones bien claras, en el sentido que estas son las preguntas claves para entender por qué nuestros hijos mantienen estas disputas, ¿Por qué se da la rivalidad entre hermanos? es necesario previamente partir de una base común y general, pero que seguramente pueda producir algo de desesperanza de nuevo en nosotros, la madre y el padre de estos hermanos y es que la cuestión es que es cierto que las peleas entre hermanos son comunes en cualquier familia, pero en ningún caso es común que esas peleas entre hermanos eleven su nivel de tensión hasta alcanzar la agresión física o transgredir ciertos límites éticos y morales que pudieran acercarse a signos de maltrato.

Desde el año 2008 hasta el 2020 fui Técnico de Libertad Vigilada para el Juzgado de Menores de Madrid y estuve especializado exclusivamente en los casos de Maltrato Intrafamiliar Ascendente. Como el propio nombre indica se trataban de casos en los que un menor de edad había cometido un delito o una falta dentro de su unidad familiar y con carácter ascendente, es decir, a sus padres o familiares mayores, una abuela, por ejemplo. Pero es cierto que en ocasiones se recibían casos o expedientes en los que la falta o delito probado había sido producido contra un hermano o hermana del menor.

Desde mi experiencia, el dolor cuando se comete una agresión contra una hermana o hermano podía ser mayor, inicialmente el desconcierto personal es menor porque comprender que ha habido una pelea entre hermanos podría ser más fácil de encajar que la idea de una pelea o agresión de un hijo a un padre o madre, pero la realidad es que el amor fraternal es uno de los amores más puros e incondicionales del ser humano.

Tiendo a repetir en ocasiones ciertas referencias bibliográficas, pero si el ámbito de las peleas entre hermanos es de tu interés, te propongo que te acerques a una obra importante de Erich Fromm, “El arte de amar” donde también se aborda este amor entre hermanos, su significado y su significante.

Regresando a nuestro tema central de las peleas entre hermanos y queriendo comprender estrategias de éxito para responder a preguntas tan troncales como ¿Por qué se dan los conflictos entre hermanos? o ¿Qué hacer cuando dos hermanos se pelean?, quiero compartir contigo las 4 claves básicas que siempre he trabajado con familias y que han ayudado a mejorar drásticamente la dinámica familiar.

Estas 4 claves, son los conceptos en los que ser capaces de diferenciar nuestra dinámica. Esta diferenciación nos mostrará el camino para entender estas dramáticas peleas entre hermanos y nos aportarán la estrategia adecuada para conseguir erradicar este problema y disminuir sus graves consecuencias.

No es lo mismo un escenario que otro, nada tiene que ver un significado oculto que otro, precisamente por ello cuando nos enfrentamos a peleas entre hermanos realizar un buen análisis es mucho mejor herramienta que cualquier de las pautas generalistas que todos conocemos desde el sentido común que, por cierto, es muy difícil de aplicar en escenarios de tensión.

Analiza estas 4 claves y sé capaz de diferenciar los niveles internos en cada una de ellas. Si consigues discernir bien y cribar adecuadamente la estrategia y la respuesta a las anteriores preguntas emergerá de manera natural.

No hace falta que te indiquen qué tienes que hacer o cómo tienes que actuar en las peleas entre hermanos, lo necesario es que seas capaz de realizar un adecuado análisis de la situación. Tu reflexión te guiará. Eres su madre o padre, nadie conoce mejor a tus hijos que tú.

Periodicidad. La primera de las claves está centrada en que puedas realizar un registro de la cantidad de veces que tus hijos se pelean. Es decir, no es lo mismo que se peleen una vez al mes a que todos los días mantengan disputas o peleas de alto nivel. Es muy diferente este concepto. Si la convivencia se mantiene dentro del afecto y de la cordialidad, pero una vez al mes existen uno o dos episodios de peleas entre hermanos, lo que tenemos es un indicador de (posiblemente) una convivencia normalizada. Las peleas entre hermanos en un punto…son hasta necesarias ya que son el escenario en el que nuestros hijos pueden “ensayar” a resolver problemas y este aprendizaje será el que luego lleven a la calle. Por lo tanto, en un punto y, por favor, salvando las distancias y entendiéndose el tono, habría hasta que estar contento cuando se den estas peleas entre hermanos. Seguramente la estrategia estará centrada en ser capaces de supervisa y controlar que no escapa o se dispara el nivel de tensión. Esto nada tiene que ver con un escenario en el que nuestros entren en conflicto diariamente. Muy probablemente hay un significado oculto, hay un mensaje encriptado del que tanto hablo en mis libros en mi curso online “Método Concordia”. Es necesario contener estas peleas entre hermanos obviamente, pero lo relevante será ser capaces de entender qué necesidades no cubiertas presentan cada uno de ellos. ¿Pelean por nuestra atención? ¿Pelean por celos? ¿Pelean porque uno de ellos es un tirano y el otro no quiere ser sumiso? ¿Pelean por el amor de una tercera persona? ¿Pelean porque no son capaces de pelar contra nosotros? ¿Pelean porque sufren mucha tensión fuera del contexto familiar y cuando llegan a casa encuentran el único sitio de seguridad en el que descargar su rabia? Como ves hay mil opciones y todas ellas pueden responder muy bien a las necesidades de algunos adolescentes.

Todas estas hipótesis, como siempre, son traídas de las experiencias vividas en casos reales en mi despacho.

peleas entre hermanos

Género. Quizás sea uno de los pocos ámbitos en los que el género no es troncal en la explicación de estas peleas entre hermanos. Por supuesto, hay que estar atento no, atentísimo a que no exista una razón de género en estas disputas, es decir, que no haya un hermano machista que quiera doblegar, manipular, coaccionar o vilipendiar a su hermana. Tienes mucho más contenido expuesto desde la máxima profundidad en mi segundo libro. Sin embargo, si no existe esta casuística, la realidad es que siempre he detectado lo mismo, los hermanos se pelean, las hermanas se pelean y los hermanos de diferentes géneros también se pelean.

Verbal o física. Nada tiene que ver que en nuestra casa las peleas entre hermanos se ciñan exclusivamente a intercambios de argumentos verbales a que la agresión física sea lo común. De manera resumida aquí sí podemos señalar un modelo de intervención. Cuando la disputa está dentro de los límites de lo verbal, lo que es necesario es precisamente mucha comprensión, lectura real de las necesidades no cubiertas descritas anteriormente y, por último, pero no menos importante, mucha contundencia en los límites. No deberíamos pasar por alto los insultos, vejaciones, menosprecios, … en una casa donde queremos que reine la paz, la armonía y unos mínimos criterios de convivencia no hay cabida para las anteriores circunstancias. Sin embargo, si la violencia o agresividad física hace acto de presencia, es nuestra responsabilidad total la intervención directa. Ningún hermano debería sufrir el daño físico. Por supuesto, quizás estés leyendo estas líneas y te asalten a la mente mil escenarios en los que no hubiera que ser tan dramático y es probable que tengas razón, pero al no poder leer tu mente y averiguar esas casuísticas mi labor es compartir contigo la regla general de tolerancia cero al daño físico. Claro, aquí es importante discernir bien la intensidad del daño ya que no es lo mismo un prácticamente nulo nivel de daño que un daño de alta intensidad. Pero esto siempre responderá a los criterios de sentido común del adulto y su congruencia. Además, por poner otro ejemplo, cuando hablamos de peleas entre hermanos nada tiene que ver la edad de estos. No es lo mismo una pelea entre hermanos de 2 y 3 años que entre hermanos de 16 y 17 años, ¿verdad?

Intencionalidad

La intencionalidad lo es todo. Ser capaz de distinguir si la pelea empieza a raíz de la pura impulsividad o si ha sido planificada por uno de los dos hermanos será decisivo a la hora de saber cómo responder a la misma. En primer libro realizo un detallado análisis de la diferencia entre violencia y agresividad respondiendo a los criterios de reactividad o intencionalidad previa. Te animo a que puedas aproximarte a la lectura de ese capítulo en concreto porque nada tiene que ver que tus hijos de repente se peleen por el plato de patatas fritas que uno de ellos se ha terminado en la cena a que uno de los dos planifique durante todo el día cómo va a llegar a casa y qué va a hacer para desquiciar a su hermano. Seguramente en el primer escenario sea necesaria mucha reeducación y en el segundo la contundencia y, seguramente, la necesidad de buscar ayuda profesional.

Si eres capaz de posicionar las peleas entre hermanos dentro de estas cuatro claves seguro que la mejor de las estrategias ya está emanando en el bullicio de tus pensamientos ahora mismo.

La única estrategia negativa que podemos adoptar como madres o padres es la de mirar hacia otro lado, así que te animo mucho a que puedas reflexionar sobre los ítems descritos anteriormente y que, desde tu posición y análisis puedas empezar a implementar las estrategias que mejor se ajusten a vuestra familia. Puesta en práctica, ensayo y error es la base del aprendizaje desde la experiencia.

En el salón de mi casa en 1989 cuando me pelaba con mi querido hermano.

Dedicado a mi hermano Alberto. Siempre a él.

Recomendación: Cantata Hiob, Fanny Mendelssohn.
Ya sabes…hermana de Felix Mendelssohn

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