Alejandro Rodrigo

Han expulsado a mi hijo del instituto. 2 ejemplos interesantes

Este es un tema muy complejo. Hay una infinidad de circunstancias que le hacen muy  complejo y es muy fácil caer en la banalidad de decir cómo se tiene que actuar, pero precisamente podría incurrirse en una negligencia orientativa.

Cuando nos enfrentamos a la situación de que han expulsado a mi hijo del instituto estamos viviendo un momento puntual de alta tensión y preocupación. Lo último que querríamos es actuar mal o no suficientemente bien ante un escenario tan complicado.

Por supuesto que existen pautas u orientaciones muy básicas que efectivamente nos ayudarán a la hora de acompañar a nuestro hijo en esta circunstancia si han expulsado a mi hijo del instituto, pero la realidad es que nada tiene que ver los resultados que puedan obtenerse a la hora de aplicar las variantes de este fórmula mágica:

Características concretas del hijo
+
Dinámica familiar
+
Conducta motivadora de la expulsión
+
Histórico en el centro de estudios
+
Temporalidad de la expulsión

Con dos ejemplos podremos entenderlo mucho mejor. Si aplicamos dos casos bien opuestos buscando la total diferencia entre ambos quedará mucho más explícito que sí, está muy bien aplicar pautas generalistas, pero la realidad es que una misma expulsión en dos casos distintos requiere una atención muy personalizada.

Por lo tanto, no se trata de que leas las primeras pautas o ideas mágicas que puedas encontrar sino que más bien se trata de que seas capaz de entender cada una de las variantes que aplican a este ámbito de las expulsiones y por lo tanto puedas llegar a elaborar la estrategia que mejor se ajuste a las circunstancias concretas.

Recuerda, que no se trata de que te den la solución sino que seas capaz de traducir la información a la realidad concreta de tu familia. Si han expulsado a mi hijo del instituto no estamos para hablar de hipótesis aleatorias sino para estudiar en profundidad cada caso.

han expulsado a mi hijo del instituto

CASO 1: Pepe tiene 17 años, está estudiando 1º de bachillerato. Es inteligente, aplicado, comprometido con su recorrido académico. Un poco impulsivo y muy competitivo. Su familia está formada por un padre y una madre de estilo educativo marcadamente autoritario. El padre en ocasiones también cursa con un estilo negociador o diplomático y la madre un poco sacrificante, pero muy poco. Básicamente ambos son autoritarios. Muy atentos a su evolución y que someten a un alto nivel de presión a su hijo con los estudios. Durante el examen de filosofía de 2ª evaluación y ante un descuido del profesor le ha cambiado por la fuerza su examen a su compañera de atrás, es decir, se ha girado y bruscamente le ha quitado su examen y ha dejado en su pupitre el suyo. De esta manera, ha podido estar memorizando lo que su compañera ha estado escribiendo, su compañera tenía el de él encima de su escritorio con el fin de que pareciera que todo estaba normal. Sin embargo, a la hora de volver a intercambiarlo el profesor le pilla. Su compañera de atrás ante un inminente ataque de nervios rompe a llorar y Pepe se da cuenta inmediatamente de su conducta. Se levanta, llora a su vez, pide perdón, reconoce su culpa y se marcha corriendo del aula. Es la primera vez que Pepe mantiene una conducta así. Todos los alumnos compañeros se quedan estupefactos. Tras mucho análisis, el colegio decide una expulsión de un día. Ahora los padres de Pepe están interiorizando la frase de han expulsado a mi hijo del instituto por un día. Si han expulsado a mi hijo del instituto por esto entonces hay mucho trabajo que hacer.

CASO 2: José tiene 14 años. Repite 1º de E.S.O. Familia semi desestructurada porque el padre abandonó la casa hace solo unos meses después de un gran periodo de tensión. Ahora mismo la madre no tiene trabajo y están atravesando una gravísima situación económica. Durante el recreo de un día de escuela, un alumno con el José se lleva muy mal se ha enterado de la separación de sus padres, se ha acercado a José se ha reído de él, le ha escupido, le ha dado un empujón que le ha tirado al suelo y le ha llamado “pobre”. José, se ha levantado y le ha escupido metiéndose su saliva en uno de los ojos del otro chico. José, lleva un año muy malo con varias expulsiones por agresiones fuertes a compañeros y a profesores, pero precisamente llevaba un mes de muy buena trayectoria. El claustro decide la mínima expulsión para José, ya que entienden todo la carga emocional que está sufriendo y que, más bien, ha sido víctima de una agresión. Pero es precisamente la comparativa con agresiones previas de José, lo que acaba por convencer al claustro de que está existiendo evolución. Paradójicamente su reacción ha sido más bien contenida, donde antes podría haber aniquilado a su compañero con conductas muy violentas, esta vez ha conseguido contener mucho su impulsividad. Existe evolución, si bien es cierto que no es ni excusable ni justificable ese escupitajo en el ojo. Le expulsan un día. Si han expulsado a mi hijo del instituto por esto, también hay mucho trabajo que hacer.

Así que si han expulsado a mi hijo del instituto en cualquier caso siempre hay mucho trabajo que hacer.

Como podemos ver y comprender fácilmente, cuando estas dos familias digan que han expulsado a mi hijo del instituto nada tendrá que ver el escenario de la familia de Pepe que el de la familia de José. No tiene nada que ver el primero con el segundo. Por eso mismo, si las familias leen o escuchan pautas directivas o modelos aplicar consecuencias a las expulsiones que hayan sufrido sus hijos podrían estar incurriendo en un grave error porque nada tienen que ver y de esta manera a la problemática de han expulsado a mi hijo del instituto deberían existir dos reacciones familiares bien distintas.

Antes de continuar, debemos dejar bien claro algunos aspectos:

Ningún centro de estudios desea expulsar a ningún alumno
Esta decisión debería ser la última de todas
Ningún maestro quiere verse involucrado en ningún expediente sancionador a un alumno
Siempre agotarán todos sus recursos antes de expulsarle
Es cierto que una expulsión no tiene ningún carácter educativo, sino más bien sancionador.
Siempre que existe un conflicto grave dentro de un centro de estudios, prevalece la seguridad e integridad del grupo por encima de la de un individuo. Esto en casos extremos y con sus excepciones, por supuesto.
Tu libertad acaba donde empieza la mía.

Si eres un padre o una madre que ahora mismo puede pronunciar la frase de han expulsado a mi hijo del instituto hay una clave muy importante a tener en cuenta: INTENCIONALIDAD

Si analizamos con detenimiento los dos ejemplos, sacados siempre de experiencias reales, podemos llegar a la conclusión de que cuando los padres de Pepe pronuncien la frase de han expulsado a mi hijo del instituto seguramente será necesario mucha contundencia a la hora de señalar la conducta inapropiada, seguida de una obvia reparación del daño causado a la compañera y de una revisión del nivel de presión en casa por los estudios.

Si la madre de José pronuncia la frase de han expulsado a mi hijo del instituto seguramente necesite una mirada muy cercana y de apoyo incondicional a su hijo en este momento de tanto sufrimiento. Esto no contradice la necesidad de seguir apuntando la gravedad del hecho concreto cometido, más aún teniendo en cuenta su histórico, pero parece esconderse la necesidad de mucho apoyo emocional.

Ya, pero la clave no está escondida ahí, la clave, el secreto para poder saber cómo actuar si estamos enunciando la frase de han expulsado a mi hijo del instituto radica en analizar si ha existido intencionalidad previa en la conducta.

Es decir, analizar si la conducta motivante del expediente sancionador ha sido previamente planificada por nuestro hijo o ha sido un acto puramente impulsivo.
En los casos desarrollados anteriormente, tenemos la duda si Pepe llevaba pensando desde casa el robarle el examen a su compañera o si ha sido un acto impulsivo fruto de la frustración de ver que las preguntas del examen eran difíciles. Lo que sí parece claro es que el escupitajo de José ha sido impulsivo y que, de hecho, ha conseguido no incurrir en más agresiones.

Como ves, por supuesto que hay pautas que poder aplicar, pero el nivel de intensidad de las mismas no tiene nada que ver en un caso que en otro.

Dos pautas muy claras si estás en la situación de han expulsado a mi hijo del instituto que te resultarán muy útiles después de haber leído lo anterior:

  1. Unificar criterios siempre con el centro de estudios. Siempre. Quizás hayan sido injustos, quizás se hayan pasado, quizás no hayan acertado, pero mantener la alianza con el centro de estudios, siempre es un medio para prevenir en el futuro.
  2. Comprendemos una conducta, pero seremos contundentes si esa misma conducta se repite una segunda vez. Mucha atención a la reiteración de una misma conducta. Si han expulsado a mi hijo del instituto dos veces por la misma causa, entonces tenemos un importante problema.

Si estás en la tesitura de han expulsado a mi hijo del instituto párate, piensa, reflexiona y, sobre todo, analiza en profundidad las características concretas. A partir de ahí serás tú quien mejor puede alcanzar la estrategia ganadora para acompañar a tu hijo en este proceso.

Al lado del colegio viendo el día pasar, a 13 de mayo de 2024.

Dedicado a Chopin y Chicho por aquella vez que ellos saben.

Recomendación musical: “Fortunate Son”, Creedence Clearwater Revival

Scroll al inicio

Suscríbete a mi newsletter, te enviaré las novedades para que no pierdas detalle de todo el contenido

Suscríbete a mi newsletter, te enviaré las novedades para que no pierdas detalle de todo el contenido.