Procrastinar es una palabra que proviene del latín “procrastinare” y su significado más técnico es “aplazar, diferir, posponer” todo esto según la Real Academia Española de la Lengua.
Por lo tanto, si pensamos en la procrastinación en la adolescencia estaremos hablando de esa conducta que quiere decir “dejar las cosas para más tarde” durante el periodo de la adolescencia.
Fijémonos bien en que la adolescencia es ese periodo de la vida tan corto y breve, pero tan emocional y en ocasiones desaforado en el que la persona abandona la infancia y se adentra en el mundo adulto. Esta definición es sumamente importante. No pases por ella por encima, de verdad, te propongo que paremos un momento y recordemos que el adolescente acaba de terminar la infancia y está asomándose a velocidad vertiginosa hacia la etapa más longeva de la vida, es decir, la adultez.
Te propongo que no pases por alto la definición porque cuando hablamos de la procrastinación en la adolescencia parece que estamos hablando de un problema o de una conducta desajustada, y quizás, solo quizás, la procrastinación en la adolescencia es más un indicador. ¿De qué? De varias cosas posiblemente, pero fundamentalmente de una. Madurez.
Si quieres saber más sobre la procrastinación en la adolescencia sigue leyendo y no procrastines.
Para ello, vamos a enumerar las preguntas más comunes que los familiares se plantean ante el dilema de la procrastinación en la adolescencia.
¿Cuál es el origen de la procrastinación?
En ocasiones, no hay que buscar ni analizar demasiado. Hay veces que simplemente no apetece mucho hacer nada. Y esta frase que es un contrasentido en sí misma, sin embargo, encierra mucha verdad. Fijémonos que en ocasiones no nos apetece hacer cosas, simplemente nos apetece dejar pasar el tiempo. Son estas veces en las que sabemos que tenemos que atender a esas tareas domésticas, a esos e-mails pendientes del trabajo o a llamar a ese amigo que le prometimos llamar hace dos semanas, pero, simplemente no nos apetece y no lo hacemos. Si esto nos pasa en la vida adulta, ¿cómo no vamos a entender y comprender la procrastinación en la adolescencia? Por supuesto que podemos entender el dejarlo todo para mañana, pero claro, hay una clave diferenciadora. Y esta clave es la cantidad de veces que procrastinamos.
Si es puntual parece evidente que es del todo comprensible, si es una dinámica instaurada y ya permanente, parecería evidente que es un problema. Un problema grave, como ejemplo basta entender que si nunca respondes esos e-mails del trabajo todo apunta a que dentro de poco cancelarán tu cuenta de e-mail del trabajo y estarás desempleado.
Pero lo relevante aquí, cuando hablamos de procrastinación en la adolescencia es entender que no se trata de un “asunto de vagos”, sino que se trata de un indicador que está subrayando que el adolescente no ha madurado todavía. Este es el verdadero origen del problema, la falta de madurez, de crecimiento personal, de querer seguir instaurado en patrones infantiles.
Pongamos dos ejemplos muy visuales.
Un niño cualquiera que saca todos los juguetes para jugar en casa, pero que cuando toca recoger no lo hace y siempre piensa que ya lo recogerá mañana. Claro, se trata de un niño. Es decir, todavía no ha alcanzado el nivel de madurez deseado. Por supuesto que hay niños muy pequeños que sí recogen sus juguetes, por supuesto, pero en la etapa infantil es perfectamente normal que se den ambos patrones. Lo que no es normal es que se utilizara la violencia para no recoger. Eso ya sería otro indicador bien distinto.
Un adolescente cualquiera se entera de que la semana que viene tiene examen de Historia, pero claro, es la semana que viene, puff, todavía queda muchísimo.
La clave no es quedarse con el mero de hecho de que se ponga o no a estudiar, la clave en el segundo ejemplo es poder descifrar si el adolescente es consciente o no de que una semana es poco tiempo para ese examen de historia. Independientemente de lo que haga el primer paso es confirmar que sí es consciente de que va justo de tiempo. Si no es capaz de valorar y analizar el contenido del examen junto al poco tiempo que le queda, entonces habrá un problema de madurez y de planificación, no de vaguería. (Que puede que también, claro) La procrastinación en la adolescencia no es cosa fácil de etiquetar.
¿Cómo afecta la procrastinación en la adolescencia?
Como ya hemos analizado, la procrastinación en la adolescencia no es una conducta desajustada, es más bien un indicador que pone de manifiesto que nuestro hijo continúa afectado por un bajo nivel de madurez. No tomar acciones ante ello, lo que provocará será una infinita etapa de adolescencia no concluida.
¿Cómo ayudar a mi hijo a no procrastinar?
Hay muchas técnicas y todas están centradas específicamente en evidenciar los beneficios que tiene el esfuerzo realizado en un momento actual para recibir unas recompensas muy grandes en el futuro. Pero la realidad es que lo que deberíamos buscar es poder acompañar a nuestro hijo en su proceso de maduración.
Ayuda a tu hijo a diferenciar entre Excusas y Explicaciones.
Las excusas solo ayudan a dilapidar los esfuerzos de cualquier persona por convertirse en mejor persona. Las excusas son las mejores amigas de la procrastinación en la adolescencia
Las explicaciones nos ayudan a tomar conciencia de nuestras propias limitaciones. Las explicaciones son las enemigas a largo plazo de la procrastinación en la adolescencia.
¿Qué dicen los psicólogos de la procrastinación en la adolescencia?
Parece que hay un común acuerdo por toda la comunidad de profesionales en lo anteriormente descrito, pero si cabe la psicología puede explicar mucho mejor la teoría expuesta en base al término “Locus de control externo” que muy en su resumen querrá decir que hay personas que “siempre echan la culpa a cuestiones externas”, estos serían los más propicios a sufrir del mal de la procrastinación en la adolescencia.
¿Cómo manejar la procrastinación en la adolescencia?
Por lo tanto, si has podido leer este artículo hasta aquí y, además, has estado focalizado y concentrado en su lectura sabrás que no se trata tanto de llevar reglas o trucos muy directivas como ordenar su habitación o que se ponga listados de cosas pendientes o que le salten alarmas o mil aplicaciones motivadoras, todo esto ayuda, por supuesto, pero más bien se trata de empujar a nuestro hijo adolescente a que se convierta poco a poco en un adulto.
Es decir, si lo que quieres es erradicar la procrastinación en la adolescencia de tu hijo no programes la victoria en el corto plazo. Apunta lejos y ten paciencia. Mientras tanto piensa en la estrategia para ayudar a madurar a tu hijo. El resto vendrá solo.
Una pista, el estilo educativo de madres y padres sobreprotector es muy dañino si lo que tu hijo presenta es procrastinación en la adolescencia. Fomentar su autonomía será imprescindible.
Tirado en el sofá de mi salón desde hace tres días pensando en cómo escribir esta entrada en el blog, a 27 de mayo de 2024.
Dedicado a mí yo del pasado, que procrastinaba hasta la desesperación. Hoy, solo un pelín menos.
Recomendación musical: Antonio Vivaldi, uno de los músicos más productivos de la historia de la humanidad.
