Alejandro Rodrigo

Nuestro hijo es homosexual, ¿Qué hacemos?

Escribo estas líneas en los primeros días del año 2024 y, todavía hoy, son muchas las madres y los padres que no saben cómo reaccionar cuando conocen que su hijo es gay. Recibo en el correo electrónico y en la propia consulta muchas preguntas y comentarios y hoy en día, el planteamiento de “nuestro hijo es homosexual y no sabemos qué tenemos que hacer” sigue estando muy presente.

Si buceamos en las redes sociales o en el vasto océano de internet encontraremos guías o pasos para saber cómo posicionarnos ante el “dilema” de que nuestro hijo nos comente que es homosexual.

Sin embargo, pudiera ser que se trate precisamente de lo contrario, de no hacer, de no buscar cómo actuar, de no averiguar cuál es el camino a seguir cuando nos enteramos de que nuestro hijo es homosexual.

Si lo que quieres saber es cómo actuar y estás leyendo estas líneas, debes conocer que (desde mi punto de vista) solo hay una estrategia posible y esa está fundamentada en la autenticidad. Tu hijo necesita saber y confirmar que eres auténtico, que eres genuino, en definitiva, quiere ver que eres sincero en cualquiera de las circunstancias a las que os podáis enfrentar. Claro, pero esto de la genuinidad y sinceridad no quiere decir que seas visceral, impulsivo o dictatorial. Estas circunstancias lo que estarían evidenciando son los signos del egoísmo. Es decir, estarías pensando en ti antes que en tu hijo.

Cuando nuestro hijo es homosexual o cuando nuestra hija es lesbiana o cuando entendemos que son bisexuales o cuando surge cualquier otra circunstancia que no sea la de la tradicional heterosexualidad, lo que ocurre habitualmente es que el miedo gobierna nuestras emociones.

Esto sucede por una argumentación doble:
Por un lado, todo lo que sea diferente a lo que somos o pensamos produce desconfianza ya que no lo conocemos. La desconfianza se desarrolla y crece hasta llegar al miedo
Por otro lado, un miedo basado en el sufrimiento al que se van a ver expuestos nuestros hijos cuando conocemos que no se ajustan al tradicionalismo de la heterosexualidad. ¿Serán capaces de tener una vida normalizada bajo esta condición?

Esta doble argumentación, la del miedo que gobierna nuestra razón, evidencia con claridad que nuestros temores más oscuros hacia lo que más queremos que son nuestros hijos, paradójicamente se transforman en “agresividad reactiva”. Es decir, sentimos que esta circunstancia está atacando nuestro sistema de seguridad, el de la idea de ser una familia feliz y ajustada a las normas sociales, donde ninguno vamos a sufrir, donde todos vamos a ser felices. Antes esta circunstancia ante el ataque a nuestro sistema de seguridad, lo que ocurre es que nos defendemos mediante la agresividad y esto nos lleva a entender cómo numerosos padres o madres adoptan una primera respuesta de incredulidad, duda y rechazo.

Incredulidad, porque nunca antes habían pensado en esta circunstancia.
Duda, porque piensan los padres que será una etapa de confusión o experimentación pasajera.
Rechazo, porque cuando se evidencia que ninguna de las anteriores es cierta, la única salida que queda para mantener ese “status quo” de seguridad es el rechazar y el querer que todo se mantenga como estaba.

pareja de la mano

Parece extraño que en el 2024 todavía estemos consternados por las consecuencias de la orientación sexual de nuestros hijos. Más allá de querer entender las razones en multitud de ocasiones he podido comprobar cómo el primer sentimiento que les sobrecogía a los padres era proyectar el rechazo que sus hijos iban a experimentar de la sociedad, fantaseando con que nunca podrán encontrar trabajo y que nunca podrán llegar a formar una familia.

Lo relevante de estas palabras, lo importante de enfrentarse a la situación de saber que nuestro hijo/a es homosexual no es tanto el saber qué hacer sino el entender que no se trata de una elección.

Un hijo no elige ser homosexual. Un hijo no elige ser heterosexual.

No es una elección, es una característica, es una condición de su ser.

Intentado traer una metáfora que pueda ayudar a interiorizar mejor este concepto tan importante y, siendo consciente de que la incorrección en las comparaciones, pero con el único espíritu de fomentar reflexión, he encontrado estas metáforas o ejemplos:

Una persona elige un partido político
Una persona elige una profesión
Una persona elige a los amigos con los que compartir vida
Una persona no elige ser rubia. Es rubia
Una persona no elige ser “altas capacidades”. Es “altas capacidades”
Una persona no elige ser homosexual. Es homosexual.

A continuación, abordo unas líneas que siempre me han parecido de vital importancia. Sumamente importantes, por favor, léelas despacio. Interiorizando su profundidad y con actitud crítica. No estoy en posesión de la verdad.

Cuando criticamos sus elecciones, promovemos el crecimiento personal de nuestro hijo.

Cuando criticamos sus características, provocamos heridas muy profundas.

Resulta, además, que a menudo está silenciado, pero el sufrimiento que una persona atraviesa cuando quiere contar a sus padres o a sus seres queridos algo que sabe que puede causar rechazo, pero sobre lo que no puede hacer nada ya que es su propia condición, este hecho, supone un nivel de tensión estrés de altísimo nivel. Recibir la crítica puede causar un dolor irreparable, recibir la aceptación afianzará los lazos de unión familiar de manera decisiva.

Si estamos pensando o debatiendo sobre el dilema de saber cómo actuar si nuestro hijo es homosexual, desde mi experiencia y desde mi perspectiva solo hay una salida posible, la de la genuinidad y aceptación de cómo sea nuestro hijo o hija.

Cuando aceptamos las características de nuestros hijos, dejamos de intentar cambiarlas y cuando esto sucede nuestros hijos se dan cuenta de esta aceptación. Cuando experimentan nuestra aceptación entonces se traduce por comprensión y apoyo. Cunado un hijo se siente apoyado por sus padres, aún en los escenarios más complejos tendrá las herramientas para poder continuar por el camino de su vida.

Un buen día trajimos a nuestros hijos al mundo, pensando y deseando que fueran felices y buscando, por supuesto, nuestra felicidad al verlos crecer y sonreír. Somos animales políticos, como decía Aristóteles, políticos bajo la premisa de sociales y en estas relaciones sociales, en estas comunicaciones, en estas afinidades, el amor juega un papel relevante. Nuestros hijos se enamoran por muchas razones, pero una de ellas es por pura química, la atracción física no se elige, sencillamente se siente, es física, es instinto.

Los instintos no se transforman a nuestro libre albedrío.

Si me lo permites, esta vez sí, me atrevo a saltar del trampolín y proponerte una guía de actuación cuando nos enfrentamos a la situación de que nuestro hijo es homosexual. Aquí tienes los pasos a seguir para una magnífica relación con tu hijo o hija.

Aceptación
Aceptación
Aceptación
Aceptación
Apoyo
Apoyo
Apoyo
Apoyo
Amor
Amor
Amor
Amor

corazon arcoiris

En Chueca a 16 de enero de 2024

Dedicado a todos esos hijos que soportaron el peso del rechazo de sus padres por amar a seres de su mismo sexo.

Recomendación: “I want to break free” Queen.

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