Cuando llegan las fechas finales del mes de junio, el fin del curso escolar, nos enfrentamos a los éxitos y los fracasos de nuestros propios hijos. Un éxito, sin duda, es haber sido capaz de superar los objetivos académicos.
Un fracaso es mayúsculo cuando mi hijo repite curso. O ¿quizás deberíamos plantearnos la palabra fracaso?
No se trata de banalizar la circunstancia de que un hijo repite curso porque la única realidad es que nuestro hijo no ha sido capaz o las circunstancias no le han dejado superar los objetivos curriculares. Es decir, es un indicador negativo, si un hijo repite curso es que algo no ha ido bien, algo no ha funcionado.
Por ello, no debe ser tomado a la ligera la repetición de un curso académico, pero la experiencia nos demuestra que cuando se penaliza o incluso se denigra la integridad moral si un hijo repite curso, el mayor daño para él no esa repetición sino muy profundamente el daño psicológico sufrido por esa separación emocional de los padres.
¿Esto quiere decir que si mi hijo repite curso no puedo recriminárselo? No, obviamente no es este el espíritu del mensaje de este escrito. Más bien, la utilidad de este contenido es poder entender las posibles razones del escenario de que un hijo repite curso y las posibles estrategias a desarrollar para ayudarle de la mejor manera posible.
En definitiva, el reproche debe existir, evidentemente, pero siempre debe ir acompañado de la mano bien agarrada y un abrazo que demuestra presencia indiscutible.
“No has superado este curso, tienes que repetir curso, tenemos que analizar qué demonios ha pasado, pero nos tienes a tu lado, siempre, este curso y todos los que vengan por delante”.
6 posibles razones por las que un hijo repite curso.
La primera de las circunstancias que debemos analizar es la fecha de cumpleaños de nuestro hijo. ¿Crees que me he vuelto loco? El argumento es el siguiente.
Imagina que tu hijo ha nacido, por ejemplo, el 31 de diciembre de un año cualquiera, por ejemplo, de 2010. Imagina ahora que el hijo de tu vecino ha nacido en el mismo año, pero el 2 de enero. Es decir, en términos reales los dos niños están matriculados siempre en el mismo curso, uno ha nacido el 31/12/10 y el otro el 02/01/10. Como podemos comprobar claramente, en términos prácticos, se llevan un año entero y los dos se enfrentan a los mismos contenidos curriculares.
Cada año que pasa la distancia emocional y del desarrollo físico y psicológico de ambos se va igualando, pero los primeros años todos sabemos que nada tiene que ver un niño nacido en enero que su amiguito nacido en diciembre.
Esto no supone ninguna excusa, pero no está mal recordar que, si mi hijo repite curso, la acción de analizar la fecha de su cumpleaños y el curso que está repitiendo podría darnos algunas pistas.
La segunda de las circunstancias es que si un hijo repite curso es necesario cruzar el año académico en relación con la carga curricular junto a sus capacidades cognitivas. Aquí quedan excluidas tanto las altas capacidades como las discapacidades. En términos globales y centrales de la “Campana de Gauss” la realidad es que quizás a nuestro hijo le hayan quedado “grandes” los objetivos curriculares en relación directa a su capacidad. Si un hijo repite curso por esta circunstancia será necesario prestar atención a la estrategia a implementar que más adelante se desarrollará.
La tercera circunstancia cuando un hijo repite curso tiene que ver con la mala elección del centro de estudios. Esto no quiere decir, bajo ningún concepto, que el centro de estudios tenga la culpa, pero cuando un hijo repite curso y la elección de la pedagogía de un determinado centro de estudios no se ajusta a las necesidades de nuestro hijo, entonces, tenemos que parar a pensar qué estrategia abordamos.
La cuarta circunstancia si mi hijo repite curso que tenemos que pensar está relacionada directamente con el clima social de mi hijo en el colegio. Es decir, el peso específico de su posición y relaciones sociales en el colegio es fundamental en la adolescencia e infancia. Si un hijo no tiene una posición ni relación social sana lo más fácil del mundo es que su rendimiento académico se vea mermado drásticamente.
La quinta circunstancia tiene que ver con la disciplina en casa. No podemos pedir resultados si desde casa no hemos podido trasladar la disciplina. Si un hijo repite curso y es por falta de disciplina y ausencia de esfuerzo estaremos señalando directamente a un problema de índole socioeducativo que debe ser atendido a la mayor brevedad posible.
La sexta y última característica para analizar cuando un hijo repite curso tiene que ver con el clima en casa. Muy pocas personas pueden estudiar y rendir bien en el colegio si en casa está viviendo un infierno. No hay mucho más que argumentar ya que las razones caen por su propio peso.
Una vez analizadas estas 6 razones, tratemos de explicar o pensar en sus correspondientes estrategias para ayudar a una familia en la que un hijo repite curso.
- Si se trataba de la fecha de nacimiento, debemos tener en cuenta que hay niños y niñas nacidas en los últimos meses o semanas del año que presentan un desparpajo supino, pero, por el contrario, si un hijo nacido en esos últimos días del año tiene una capacidad normal o sensiblemente baja es posible que el ritmo trepidante del año curricular sea demasiado. En este caso, si un hijo repite curso y es de los últimos días o semanas del año, lo mejor es contrastar este hecho con el colegio.
- Si mi hijo repite curso y sospecho que sus capacidades puedan ser sensiblemente inferiores a la media, no hay excusa para no pedir ayuda profesional. De nuevo, no hay excusa. Pide ayuda a la mayor brevedad posible.
- Si la pedagogía del centro no se ajusta a las características de tu hijo no hay mejor camino que contrastar la información con el propio colegio. Si mi hijo repite curso y no para de decir en casa que la metodología del colegio no funciona con él, quizás no sea culpa de los maestros que le tienen manía, quizás haya que estudiar la conveniencia de ese sistema pedagógico. Asumiendo que todos los padres y madres conocen la pedagogía concreta del centro de estudios de sus hijos, claro.
- Si mi hijo vive un infierno social, la mejor estrategia es olvidarnos de los conceptos curriculares y centrarnos en su apartado social. ¿Te imaginas empezar en un trabajo nuevo en el que te odiaran todos tus compañeros y en el que además te hicieran el vacío? Sería sencillamente insoportable, pero tú eres un o una adulto, así que multiplica esa tensión por 10 veces.
- Si tu hijo repite curso porque tiene una absoluta falta de disciplina, entonces hay un gran problema en el apartado socioeducativo y no va a mejorar por arte de magia. Será necesario un nuevo paradigma de los roles en casa, el año que viene no mejorará simplemente con imponer castigos y más horas de estudios. Mi curso online “Método Concordia” podrá ayudarte y guiarte por este nuevo camino.
- Si lo que sucede es que tu hijo repite curso porque el clima en casa es insoportable, por favor, acudir a un profesional a la mayor brevedad posible. Vuestro hijo no merece vivir en tensión constante y más adelante señalarle su fracaso académico.
Hay alumnos que necesitan repetir un curso. No es un drama. No es un fracaso. Es una oportunidad. Lo que sí sería lamentable es que repitiera dos veces. Ahí sí habría un claro indicador de que la dinámica familiar y social es claramente mejorable.
El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Comparto contigo un último secreto, si tu hijo repite curso lo más probable es que no se trate de ninguna de las 6 razones en concreto expuestas antes, seguramente se trata del conjunto de varias de ellas.
En la sala de profesores entregando notas a las familias, a 28 de junio de 2024.
Dedicatoria: A todos los profesores que alguna vez tuvieron que elegir que un alumno repitiera curso.
Recomendación: Ironic, Alanis Morrisette.
