¿Qué podemos hacer como padres cuando nos enfrentamos a la situación de tener un hijo en casa que es tremendamente irresponsable?
Si te encuentras en la tesitura de estar conviviendo con un hijo irresponsable la dinámica puede volverse insoportable, saber qué le está ocurriendo, conocer cómo ha llegado hasta ahí es el primer paso para ser capaces de dar respuesta a este problema.
Efectivamente, convivir con un hijo irresponsable puede suponer un verdadero calvario y en la gran mayoría de las ocasiones es una situación frustrante para los padres, pero no por el hecho de la característica irresponsabilidad de hijo, sino porque en el fondo sabemos las razones por las que ha llegado hasta ahí.
Por lo tanto, te animo desde lo más profundo a que leas esta nueva entrada en el blog y que con los brazos abiertos y la mente liberada de prejuicios puedas girar la mirada analítica hacia tu interior con el único fin de esclarecer las razones por las que has llegado a calificar como hijo irresponsable a tu hijo.
No se trata de buscar culpabilidades, sino de encontrar los factores responsables de esta situación.
En primer lugar, hay que tener muy claro que cuando hablamos de un hijo irresponsable la edad es un factor absolutamente determinante. Si nos estamos quejando porque tenemos un hijo irresponsable con 2 años, quizás y solo quizás estemos proyectando unas expectativas en nuestro hijo desproporcionadas.
Si estamos hablando de un hijo de 25 años que es un verdadero desastre, quizás y solo quizás estemos rebajando el nivel de riesgo porque con 25 años se presupone que ninguna madre debería estar buscando en internet maneras de ayudar a su hijo irresponsable.
Es decir, con toda la prudencia del mundo podríamos llegar a la conclusión aceptada por la mayoría que el niño de 2 años está literalmente aprendiendo responsabilidades por imitación y que se trata de iniciar el proceso de aprendizaje, no es el momento de criticar su nivel de responsabilidad. Por otro lado, el joven hombre de 25 años necesita de todo menos que su madre intente educarle todavía a esas edades. Precisamente lo que necesitaría es emanciparse de una vez por todas de sus figuras paternas y maternas.
Solo son axiomas que paradójicamente podrían no afinar bien con particularidades concretas, pero que mantendrían su firmeza en el general común de la población.
Si tenemos en cuenta que la edad es determinante para tildar a un hijo irresponsable de este calificativo podemos continuar analizando las peculiaridades del asunto.
¿Qué es la responsabilidad? ¿Qué tiene en común y de diferencia con la culpabilidad? Este aspecto me parece de suma importancia. Te invito a que no pronuncies más la frase de mi hijo es muy irresponsable si no conoces bien los conceptos básicos de responsabilidad y culpabilidad. En mi primer libro dedico un capítulo entero a reflexionar sobre ello y, también, invito al lector a acercarse a la obra de F. Dostoievsky “Crimen y Castigo” porque todavía no he encontrado una obra que supere el análisis psicológico del concepto de responsabilidad y culpabilidad que en profundidad realiza el autor a través de esta novela.
Claro, cuando hablamos de estos términos nos estamos refiriendo al concepto abstracto derivado de una acción concreta llevada a cabo. Es decir, estamos hablando de ese sentimiento o responsabilidad que le sigue a una conducta concreta.
Por ejemplo, un hijo adolescente ha bebido alcohol y conduce el coche de sus padres sin permiso provocando un accidente. A todos los efectos en este escenario podríamos hablar de un “hijo irresponsable”, pero sería mucho más acertado hablar de un “hijo culpable”.
Detallo esta diferencia porque en este ejemplo el hijo ha provocado un accidente en el que, imaginemos, una tercera persona ha salido perjudicada. Claro en este caso el hijo es culpable del daño causado. Es responsable de muchas cosas, pero prevalece por encima el nivel de gravedad del daño causado y esto atañe a la culpabilidad.
Cuando suceden conductas o acciones concretas y hablamos de un hijo irresponsable podríamos estar en lo cierto, pero sería mejor analizar antes la diferencia con un hijo culpable.
Esta idea que comparto aquí contigo es fundamental porque en estos casos en los que se ha cometido una acción que, de alguna manera, ha provocado un daño o perjuicio a terceras personas, animales o bienes, deberíamos hablar de un hijo culpable.
Ocurre que en el lenguaje coloquial todos nos entendemos cuando decimos que tengo un hijo irresponsable, pero tratar de irresponsabilidad cuestiones que atañen a la culpabilidad es un grave error.
Teniendo esto en cuenta, lo que viene a continuación podría llegar a ser incómodo de leer, pero cuando buscamos información en relación con un hijo irresponsable la incomodidad puede llegar a ser motivadora de cambio, que en el fondo es lo que estamos anhelando.
El concepto de responsabilidad se empieza a trabajar con los hijos desde el principio de los tiempos. En cada acción, en cada situación, en cada momento, en cada fase vital.
No se trata de una estrategia que se pueda aprender leyendo por internet información al respecto. Por supuesto que hay contenidos increíblemente maravillosos, como canales de YouTube de videos de divulgación y de libros y de podcast que pueden llegar a hacernos reflexionar sobre lo que hemos hecho.
Pero, por favor, que nadie te engañe con un método increíble en el que en unas semanas vas a poder ver cómo tu hijo irresponsable se convierte en un maravilloso adolescente responsable gracias a ese truco mágico que has encontrado de un estupendo gurú. No. Lo lamento, pero la vida real no es así.
En mi segundo libro “Adolescencias reales desde dentro” puedes sumergirte en la profundidad de seis relatos basados en hechos reales y si prestas bien atención hay escondidas multitud de pistas que hablan sobre un hijo irresponsable y su meta-transformación.
Si lo que buscas es la manera de conseguir que tu hijo irresponsable se convierta en un hijo responsable solo hay un camino muy claro, muy real, muy práctico y doloroso que puede ayudarte. Pero obviamente ese camino tienes que recorrerlo tú, nadie puede enseñarte el truco para dar un salto y llegar a la meta de repente.
El paso A, es llegar a realizar el proceso de aceptación de que algo ha fallado en nuestro sistema normativo y que nuestras debilidades han superado a las fortalezas de nuestro estilo educativo.
¿Estoy diciendo que somos los culpables? No, claro que no, si has pensado eso es que no me he explicado debidamente en todo lo escrito previamente. Se trata de entender que algo hemos hecho no de la mejor manera para nuestro hijo en concreto y, ojo, porque pudiera ser que sí haya servido para un hijo, pero no para otro. Me refiero a que sí sirva con un hermano y no con el otro.
El paso B, es transitar el viacrucis de la perseverancia y la constancia.
Si lo que quieres es que tu hijo irresponsable sea más responsable puedes encontrar pequeños atajos como por ejemplo, premiar sus éxitos de responsabilidad o asignarle tareas que sabes que puede conseguir o mostrarle modelos de triunfo sin compararle con nadie o explicitar los beneficios del pequeño paso diario o asignarle responsabilidades desproporcionadas para que reflexione o ponerle a trabajar en un puesto laboral estimulante o enviarle a vivir con un familiar un tiempo o…¡¡¡ tantos pequeños cambios que podemos implementar !!!
Pero nada de todo ello sirve de mucho si no estamos convencidos de que la responsabilidad es una carrera a largo plazo, es un maratón, un ultra maratón en algunos casos. El resultado se ve al final, en el kilómetro 42,195, si lo que esperamos es obtener resultados en los primeros metros casi siempre fracasaremos y le culpabilizaremos.
Hay hijos que son responsables de manera genuina. Innata.
Hay hijos que ni con mil intervenciones resuelven su condición de irresponsables.
Tanto unos como otros lo que en el fondo están haciendo es lanzar un mensaje encriptado que necesitamos descifrar. Nos están gritando una necesidad y nuestra tarea es llegar a adivinar esa necesidad.
No se trata de inmadurez ni de irresponsabilidad, se trata de un acertijo.
Saber cómo interpretarlo es la clave de absolutamente todo. Si quieres saber cómo puedes explorar más aquí.
Mientras tanto, la perseverancia, la constancia y el tener claro que TÚ eres es mayor referente son las mejores estrategias para ayudar a tu hijo irresponsable a convertirse en una persona responsable.
En Europa, a 21 de agosto de 2024.
Dedicado a mi yo irresponsable
Recomendación musical: Castles made of sand. Jimi Hendrix
