Adolescentes con altas capacidades

En los últimos años existe un perfil muy específico y que recurrentemente llega a mi consulta en mi despacho de orientación familiar. Este perfil es el de adolescentes con altas capacidades.

Conforme los años han ido transcurriendo en mi dedicación profesional a orientar familias con hijos adolescentes que presentaban ciertas características agresivas o incluso conductas violentas, la realidad es que he podido atender casuísticas muy distintas, pero en los últimos tiempos cada vez me encuentro con adolescentes con altas capacidades a los que sus padres traen a mi despacho para que podamos analizar la situación.

El primer obstáculo que me encuentro no es otro que la innegociable necesidad de una atención específica y especializada cuando se quiere trabajar con adolescentes con altas capacidades, pero claro, muchas veces estos jóvenes llegan a mi despacho después de haber intentado un innombrable número de intervenciones sin éxito.

¿Cuál es el verdadero problema de los adolescentes con altas capacidades? O mucho mejor expresado, ¿Hay algún problema real con los adolescentes con altas capacidades?

¿Son bichos raros? ¿Son súper cerebros a los que jamás podremos entender?

Son muchas y muy variadas las preguntas a las que unos padres de hijos superdotados deben enfrentarse. Son innumerables los retos que pueden llegar a afrontar los padres de hijos adolescentes con altas capacidades.

Desde hace tiempo se ha cambiado el término de superdotados por el de altas capacidades, en ocasiones me planteo si tanto cambio de término tiene mucho sentido, pero la realidad es que, en esta ocasión, sí me parece muy oportuno. Altas capacidades, es un término que me gusta.

Pero volvamos a nuestro cometido, que no es otro que el analizar cuestiones básicas de hijos adolescentes con altas capacidades y, de esta manera, extraer los mejores aprendizajes que nos ayuden a encauzar una dinámica en sí muy compleja si creemos o sabemos que nuestro hijo posee esta característica de las altas capacidades.

El primer aspecto que destacar es el aumento de casos. Por un lado, hay ocasiones en que estos casos no están bien diagnosticados y a menudo me encuentro con padres que con la mejor de sus intenciones me dicen que su hijo adolescente con altas capacidades es brillante y a veces, resulta que no hay diagnóstico o es un diagnóstico sin criterio. Por otro lado, cada vez llegan más casos que sí han sido bien diagnosticados.

Por lo tanto, el primer e innegociable paso es el de acudir a un buen centro especializado en el que puedan detectar de manera adecuada esta circunstancia, porque tan malo es el no detectarlo nunca como el creer un diagnóstico que no es certero.

Todo este campo compete directa y exclusivamente al ámbito de la psicología clínica, pero para entender los principios básicos hay un par de conceptos de modo muy general que no está mal conocer. Uno de ellos es que la Organización Mundial de la Salud considera que toda persona con un nivel de Cociente Intelectual por encima de 120 ya es superior a la media y que por encima de 130 es considerada persona de altas capacidades. El otro es que para poder realizar este diagnóstico debemos acudir a un centro especializado, es decir, debe ser realizado por psicólogos acreditados, no es válido cualquier sitio. Por favor, infórmate adecuadamente y no acudas al primer sitio que haya conseguido posicionarse bien en las búsquedas de internet.

El segundo aspecto muy importante es que no pocas veces estos adolescentes con altas capacidades son diagnosticados erróneamente con TDA o TDAH, claro, esto es una grave circunstancia por motivos obvios. Te dejo aquí un artículo para que puedas profundizar más en ello.

El tercer aspecto diferenciador es que si tenemos un hijo adolescente con altas capacidades es importantísimo que desde su centro de estudios sepan y puedan atender a las circunstancias especiales de nuestro hijo. Me pongo muy serio y contundente en este aspecto ya que gran parte de los hijos adolescentes con altas capacidades que he atendido no han disfrutado de un entorno escolar que pudiera dar respuesta a estas características tan complejas. Claro, es ahí donde empieza a germinar el fracaso escolar.

El cuarto aspecto se centra precisamente en este asunto del fracaso escolar y es que ¿cómo puede ser posible que un chico adolescente con altas capacidades suspenda las asignaturas? Precisamente él que es super dotado. Para entenderlo de manera muy breve, imagina que desde mañana hay un nuevo jefe en tu trabajo y que te pide que estes ocho horas sentado en tu mesa del trabajo escribiendo los números del 1 al 10, sin equivocarte. ¡¡¡¡ Ocho horas escribiendo los dichosos números del 1 al 10!!!!

Es evidente que nadie podría soportar tal tortura.

Si un adolescente con altas capacidades no es comprendido por su entorno escolar, el fracaso escolar puede presentarse sin previo aviso

adolescentes con altas capacidades

El quinto aspecto es la dificilísima situación que deben manejar los padres y familiares de un hijo adolescente con altas capacidades. No se trata de armarse de paciencia, se trata de comprender muy bien el porqué de las veintiún mil razones que debemos argumentar y defender en cada conversación con un niño o adolescente con altas capacidades. En este sentido, te invito a que leas mi primer libro “Cómo prevenir conflictos con adolescentes” en el que desarrollo con pausa las distintas naturalezas de las conductas violentas o agresivas, para que el análisis de la causa patológica sumada a la reactiva pueda ser interiorizadas mejor.

El sexto y último aspecto que destacar es la complejidad de sus relaciones sociales. Un adolescente con altas capacidades a menudo es incomprendido por el conjunto grande de sus compañeros.

Para finalizar este escrito que pretende acercar conceptos básicos de los adolescentes con altas capacidades quiero compartir contigo una metáfora o idea de cómo trabajo yo la complejidad de explicar las altas capacidades tanto a adolescentes como a sus familiares.

La clave en esta casuística de adolescentes con altas capacidades siempre es la misma y es conseguir que el joven comprenda lo diferenciador que resulta su diagnóstico. Es decir, conseguir que comprenda por qué es tan diferente del resto de mortales.

Siempre trabajo con ellos de la siguiente manera, imagínate que tú y yo vamos a dar un paso por el campo en plena primavera, imagina que andamos por un campo que parece literalmente un jardín botánico y que le cruza un arrollo precioso y que, además, brilla un sol radiante. Ahora imagina bien la imagen y el detalle de las mil flores diferentes que componen el paisaje. ¿Lo tienes? Vale, ahora imagina que tratas de explicarme a mí lo que estás viendo pero que yo soy muy muy muy daltónico. Imagina que yo solo veo la vida en tonos grises más o menos oscuros o claros. Imagina que yo no veo colores.

Es más, imagina que soy super feliz con lo que yo veo porque todo el mundo ve lo mismo que yo. Ahora imagina lo solo que debes sentirte porque tienes un super poder, pero que es muy difícil de explicar y que yo no soy capaz ni remotamente de hacerme a la idea de qué es un rojo o un amarillo o un verde, por no hablar de un turquesa.

Una vez más, se trata de que los hijos adolescentes con altas capacidades comprendan sus características y la realidad en la que vive.

Prevenir siempre es la máxima, pero en estos casos de adolescentes con altas capacidades, además, debe ir acompañado de una asesoría profesional muy específica y especializada.

Por último, quiero compartir contigo un libro que leí y que explica de manera muy clara conceptos abordados en este escrito, pero que están desarrollado por autores competentes, el libro se llama “Hijos con altas capacidades”, estoy convencido de que te resultará de utilidad.

En el jardín más precioso, a 19 de julio de 2024

Dedicado a todos los adolescentes con altas capacidades con los que he podido trabajar.

Recomendación musical, Mozart, quizás el “más altas capacidades” de todos ellos.

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