Los viernes y los sábados se han convertido en un verdadero quebradero de cabeza para muchas familias. Parece que es un derecho adquirido el salir de fiesta, pero no es una obligación el regresar a la hora prevista y, por lo tanto, nos encontramos con la reiterada situación de que un hijo no cumple las horas de llegada a casa.
En no pocas ocasiones los padres se quedan en casa esperando que llegue la temida hora del regreso y cuando esto no sucede, cuando el hijo no cumple las horas de llegada a casa, entonces se inicia una dinámica que en la mayoría de las ocasiones es muy destructiva.
Ese carácter destructivo no lo es por el contenido de la dinámica, sino más bien por lo repetitivo del ciclo que conlleva de acciones y reacciones.
Lo más habitual que sucede cuando un hijo no cumple las horas de llegada a casa es que los padres se intentan poner en contacto con el hijo por medio del teléfono móvil, entonces el hijo puede responder o no responder, para a continuación o bien pedir más tiempo o bien contar excusas inverosímiles o bien acabar amedrentando e increpando a los padres.
Esta dinámica de que un hijo no cumple las horas de llegada suele acabar de dos maneras, o bien los padres salen del domicilio en busca de su hijo, recogiéndole casi como si fueran un taxi o bien se quedan en casa esperando a si el hijo no cumple las horas de llegada a casa tendrá una consecuencia cuando aparezca de nuevo.
Claro, en estos escenarios y ante el agobio y preocupación supina que conlleva el saber que un hijo no cumple las horas de llegada de manera sistemática, cualquier madre o padre se lanzará a buscar por internet o en las redes sociales cuáles son las mejores estrategias para actuar ante estas conductas o circunstancias de sus hijos.
Es evidente que este ejercicio de búsqueda de respuestas o de la estrategia perfecta es muy lícita, es decir, es loable buscar maneras de actuar ante el incumplimiento de las normas de los hijos, pero la realidad es que no existe la receta mágica, ni siquiera una estrategia que en porcentaje sea la ganadora.
Será muy fácil que si escribes en el buscador “hijo no cumple las horas de llegada” aparezcan bastantes orientaciones o métodos infalibles para conectar con tu hijo y para poder establecer límites y consecuencias firmes, pero la realidad es que ni por asomo es tan fácil.
Te propongo transitar la lectura de las siguientes líneas con una actitud marcadamente crítica al contenido que sigue. No te creas sin más lo que voy a compartir contigo, te propongo que realices un profundo ejercicio de crítica para ir confirmando o no si estás de acuerdo con el contenido.
La clave de cualquier contenido de educación a hijos adolescentes en situaciones complicadas no es el dar las respuestas fáciles, sino más bien el generar reflexión en los padres y que estos sean capaces de encontrar su método.
Por lo tanto, vayamos directamente a la cuestión que nos atañe, que no es otra que un hijo no cumple las horas de llegada a casa.
Lo fácil, como decíamos sería diseñar un método algo así como:
- Preguntar la razón de que llegue tarde
- Escucharle con atención y empatía
- No cortarle en su discurso
- Promover que encuentre una solución
- Acordar una consecuencia
- Etc., etc., etc.,
Este método sería del todo viable si un hijo no cumple las horas de llegada a casa por primera vez o de manera muy puntual, pero parece del todo obvio que en un adolescente que presente esta conducta de manera reiterada, esta estrategia queda del todo obsoleta.
Por ello, te propongo realizar el siguiente itinerario que no tiene otro objetivo sino el conocer cómo eres en tus funciones de maternidad o paternidad, para según tus características cruzadas con las circunstancias específicas puedas entender cuál será tu mejor itinerario.
Es decir: conocer bien tus fortalezas y entender las circunstancias.
Por favor, no intentes poner límites férreos si nunca lo has hecho o si no confías en absoluto en esta capacidad específica tuya.
- Analiza tu estilo educativo, comprende tus fortalezas para afianzarlas y visualiza tus debilidades para aminorarlas.
- Revisa el sistema normativo que tenéis establecido en casa.
- Comprende bien la diferencia entre castigo y consecuencia
- Explora las causas del retraso de tu hijo concretas
- Contabiliza si es una circunstancia puntual o una dinámica establecida
- Escucha si hay interiorización de la responsabilidad en tu hijo o si echa balones fuera.
- Anticipa qué va a ocurrir en las próximas salidas
- Diferencia si se ha encontrado en una situación de riesgo o de peligro.
- Toma tiempo para reflexionar en todas y cada una de estas cuestiones y solo entonces establece un plan de actuación que sea realista de llevar a cabo. No intentes cosas que no puedes sostener.
- Pasa a la acción. Siempre mucho amor y siempre mucha firmeza.
Cuando nos encontramos ante el escenario de que un hijo no cumple las horas de llegada a casa y nuestra paciencia acaba agotándose, de nada nos servirá la reprimenda desmedida.
Estas peleas sin final no solo no arreglan el problema, sino que más bien lo recrudecen.
Uno de los axiomas más importantes con los que iniciar la parte final de esta nueva entrada en el blog es que la firmeza de los padres sostenida en el tiempo es el mejor factor de protección para su futuro.
Cuando un hijo adolescente puede observar la debilidad en la toma de decisiones de sus padres, entonces se elevan los niveles de riesgo. Paradójicamente el hijo puede verse reforzado en su posición y será complejo conseguir realizar el ejercicio reeducativo.
Puedes pensar en establecer sistemas de economía de fichas, o ir a buscarle al sitio donde esté o no dejarle entrar en casa más allá de la hora establecida, lo que consideres, pero lo que nunca debe quedar en entredicho es la firmeza.
Ser firmes en las decisiones es mostrar seguridad en que esa decisión es la correcta.
Sin embargo, si tu hijo no cumple las horas de llegada porque está en una situación de peligro, entonces, por favor, es innegociable la estrategia: debes salir corriendo a proteger a tu hijo.
En la puerta del portal, llegando casi tarde, a 18 de junio de 2024
Dedicado a los padres y madres que salen a buscar a sus hijos en mitad de la noche
Recomendación musical: “I´m going home”, Ten Years After
